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Residuo y basura ¿cuál es la diferencia?

jueves, 11 de marzo de 2021 · 08:53

En nuestra vida cotidiana utilizamos palabras como basura y residuo para referirnos a una misma cosa. Pero, por extraño que suene, “Basura” y “Residuo” no significan lo miso, existen entre ambas grandes desemejanzas.

Conocerlas hace la diferencia para ayudar a nuestro medio ambiente, o seguir generando contaminación por desechos. Es por eso que hoy nos dedicamos a saber que residuo y basura no son lo mismo, aunque ello parezca insignificante.

Residuo y basura: ¿cuál es la diferencia?

Basura: la basura es todo aquello generado por las actividades humanas que ya no tiene utilidad y tampoco puede reutilizarse ni reciclarse de ninguna manera. ejemplo, los tickets, pajitas, pegatinas, toallitas húmedas, etc. Todos estos van directamente al contenedor o a la incineradora.

Residuos: son todos aquellos utilitarios que generamos y qué a pesar de haber cumplido con una fase útil, debidamente separados tienen la capacidad de ser empleados una o muchas ocasiones más.

Pueden diferenciarse en desechos y residuos:

Los DESECHOS son parte de la basura que no será reciclada debido a que no tendrá otra utilidad y tendrán que pasar por procesos específicos.

En cambio, los RESIDUOS tienen un valor secundario y pueden ser reutilizados o reciclados. Dentro de la categoría de residuos podemos encontrar: los metales, los vidrios, los plásticos, el papel, el cartón, la ropa y los residuos orgánicos.

 

Clasificación de residuos

Los residuos pueden ser orgánicos u inorgánicos, microscópicos o enormes. Todo lo que sucede en el mundo genera residuos, nuestra respiración, la combustión, o incluso ciclos naturales como la fotosíntesis.

La diferencia entre un residuo dañino o inofensivo, se encuentra en la cantidad y la manera en que lo manejemos. La clasificación de residuos utilizada más comúnmente es la siguiente:

Residuo orgánico: todo desecho de origen biológico, que alguna vez estuvo vivo o fue parte de un ser viviente (hojas, ramas, cáscaras y residuos de la fabricación de alimentos en el hogar, etc.).

Residuo inorgánico: todo desecho de origen no biológico, de procedencia industrial o de algún otro proceso no natural (plástico, telas sintéticas, etc.).

Residuos peligrosos: todo desecho, ya sea de origen biológico o no, que constituye un peligro potencial y por lo cual debe ser tratado de forma especial (material médico infeccioso, residuo radiactivo, ácidos y sustancias químicas corrosivas, etc.)

Ahora que ya sabes que es un residuo, te recomendamos separar tu basura. De eso hablaremos en otra columna.

Es importante destacar, que actualmente hay mucha gente que todavía no recicla o no lo suficiente, por lo que los contenedores no sólo están llenos de basura, sino que también de residuos y cosas que podrían ser aprovechadas.

Los residuos son un tesoro que no podemos desaprovechar…

 

Con frecuencia estamos hablando de reducir tanto los residuos como la basura que generamos, pero, ¿estamos hablando de lo mismo?

Los cuatro componentes principales de nuestra bolsa de basura orgánica pueden dar mucho de sí. Les contamos cómo pueden reutilizarlos en su propio hogar:

Cáscaras de huevo: espárcelas por el jardín, en las macetas o si vas a plantar semillas, como base para éstas.

Cáscaras de naranjas: utilízalas como abono de tus plantas, actúan como repelentes de insectos en el jardín, repelentes de mosquitos en casa y como ambientador de tus habitaciones.

Cápsulas de café: Cada vez hay más hogares con cafeteras con el sistema de cápsulas. Es un método que se ha extendido por su rapidez, limpieza y comodidad para el usuario. Pero, sin embargo, el hecho de basarse en cápsulas supone que, medioambientalmente, se genera un desecho nuevo que, con los métodos tradicionales para hacer café, no existía.

Si queremos reciclarlas en casa, primero tenemos que retirar la etiqueta de aluminio, vaciar el contenido del interior y limpiar bien la cápsula plástica que hace de envase. Luego llevaremos a reciclar por un lado el aluminio y por otra el plástico de la cápsula. Los restos de café o té del interior son materia orgánica que podemos desechar de manera usual o aprovechar como abono para plantas. Ellos llenarán de nitrógeno a tus plantas y también podrán servirte para crear una especie de barrera física que mantenga, por ejemplo a las hormigas, alejadas de las puertas de tu casa.

Pero el reciclaje no es la única alternativa para evitar el impacto ambiental de las cápsulas. Hay compañías que han preferido adaptar sus materiales para que sean biodegradable.

Cáscara de bananas: es muy útil para dar a la tierra de las macetas o del jardín todos los elementos que necesita para plantas más fértiles.

 

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