Se acerca el horario de la comida, empieza a aparecer el hambre y notás como va cambiando tu humor.
Se acerca el horario de la comida, empieza a aparecer el hambre y notás como va cambiando tu humor.
De a poco el nivel de tolerancia se aleja y el mal humor se incrementa.
Hay muchas razones que nos muestran que es algo más común de lo que pensamos, de hecho hay una palabra que se usa para describir este malestar, ‘hangry ’ (hungry (hambre) + angry (enojo)) y se refiere al enojo o irritabilidad provocado por el hambre.
Muchos de los alimentos que consumimos como carbohidratos, proteínas y grasas al digerirse se transforman en azúcares simples, como glucosa. Cuando pasa un tiempo en que no ingerimos nada, el nivel de glucosa empieza a bajar, el cerebro lo percibe como una situación preocupante, porque es un órgano que depende de manera significativa de la glucosa para poder hacer bien su trabajo, y empieza a mandar alertas que se traducen en mal humor, enfados, dificultad para concentrarse.