Más allá de
que los grandes emisores de hidrocarburos y contaminantes son los estados,
sobre todo lo más poderosos, y las grandes empresas multinacionales, lo cierto
es que toda la población es, en alguna medida, responsable. Pero adoptando
determinadas costumbres y modificando algunos hábitos de consumo y en los quehaceres diarios, de manera simple se puede colaborar para paliar una
situación que, aunque no se ve, es dramática.
Por eso hoy
te acercamos ocho medidas, aunque hay muchas más, para que las hagas parte de
tu vida cotidiana, las adquieras como una rutina y también, porqué no, las
transmitas para iniciar una cadena que se replique y cada vez sean más los que
vivan sustentablemente.
1-
Usar bombitas de bajo consumo. Aunque al momento de comprarlas suelen ser más caras,
consumen hasta un 80% menos de energía que una bombita común por lo que además
de cuidar el ambiente, también estás cuidando tu bolsillo: la factura de la luz
va a ser menor que la que te podría venir con iluminación regular.
2-
Cerrar la canilla cuando no la usás y controlar que no haya ninguna que
pierda agua. Con
algo tan simple como no dejar correr el agua mientras te cepillás los dientes o
eligiendo la ducha por sobre el baño podés ahorrar una cantidad de agua
inimaginable, un recurso natural imprescindible para la vida que, por el mal
uso que le dio el hombre, ahora es escaso.
3-
Separar residuos. A diferencia de los dos anteriores, por ahí sea una práctica un poco
más tediosa pero como sucede con todo, es cuestión de repetirlo hasta que se
haga un hábito. Para esto es importante saber distinguir entre lo que es
reciclable y lo que es desecho. Todo aquello que puede ser reciclable es lo que
está limpio y seco para después proceder a su separación. En este grupo encontramos
plásticos, vidrio, metal, cartón y papel y ropa y telas. Dentro del grupo que
se considera basura están los restos de comida, vidrio roto o en desuso (como
una lamparita ya consumida), cartón y papel sucio, plástico con restos de
solvente, pintura, toallitas femeninas y demás y ropa y telas impregnadas o corroídas. En Pilar hay instalados tachos separadores, habrá que tenerlos en cuenta.
4-
Consumir frutas y verduras de temporada. ¿Qué tiene que ver esto? Consumiendo frutas y
verduras producidas de manera ecológica y local se evita el fomento de
producciones que demandan grandes cantidades de agua y utilizan fertilizantes y
pesticidas que no solo contaminan los alimentos, sino también la tierra y el agua.
5-
Apagar las luces y los electrodomésticos cuando no estén en uso. En este punto vale tener en cuenta
que cuando los aparatos eléctricos están en modo Stand By (con el piloto rojo
encendido), también consumen energía. La manera más sencilla es directamente
desenchufar los aparatos que no se usen. Acá entra también el desenchufar, por
ejemplo, el cargador de batería del celular cuando no está cargando.
6-
Antes de tirar cualquier objeto pensar si no se puede aprovechar. La ropa, los juguetes o los libros
que ya no usemos, pueden serle de utilidad a otras personas. Antes de tirar,
mejor donar.
7-
En lo posible tratar de usar productos reciclados y reciclables. De este modo se ahorra agua y otros
recursos, disminuyendo así la contaminación. Un ejemplo concreto: para fabricar
una tonelada de papel virgen se necesitan 115 mil litros de agua, mientras que
en el caso del papel reciclado se utilizan 16 mil litros, es decir, un 89%
menos.
8-
No descongelar los alimentos bajo el agua. Siguiendo con el ahorro de este
recurso natural, es más conveniente y ecológico sacar aquello que se quiera
descongelar el día anterior y dejarlo en la heladera para que se vaya
descongelando solo.