Equipos que hicieron historia

La década dorada del patín carrera en Pilar

La disciplina surgió a mediados de los ‘70 en Sportivo y tuvo continuidad hasta entrados los ’80 en el Pilar Tiro Club. Rápidamente se convirtió en una referencia de toda la zona y en un semillero de grandes patinadores.
domingo, 13 de septiembre de 2020 · 08:10

Desde que se empezó a practicar en la ciudad, en una fecha todavía imprecisa, el patín artístico fue furor, y muchas veces el destino deportivo casi obligado de las chicas de Pilar y alrededores. Pero en la segunda mitad de la década de los ’70 muchos varones se unieron a la escuela que funcionaba con notorio éxito en el Club Sportivo. Y no solo engrosaron el número sino que rápidamente dieron muestras de su talento y se convirtieron en un engranaje importante del espacio. 
Además, aquella recordada escuela roja terminó siendo la semilla sobre la cual se formó la escuela de patín carrera. La primera de esa modalidad en el distrito y que terminó marcando una época en toda la región a partir de las virtudes de todos sus integrantes.
Los patinadores locales dominaron las competencias de la zona, llegaron a integrar selecciones varias y uno de ellos, Adrián Villegas, se dio el gusto de calzarse la casaca nacional en citas como mundiales o juegos panamericanos. Desde fines del año pasado, es el DT de la Selección. 
Tras el inicio en Sportivo, aquella era dorada tuvo continuidad en el Pilar Tiro Club hasta mediados de los ’80, con proyecto para construir una pista local incluido, pero finalmente terminó desapareciendo del escenario local. “Fue una etapa hermosa y de la que guardo el más lindo de los recuerdos”, sintetizó Villegas, quien desde hace unos años vive en Neuquén.
“La gran mayoría empezamos en el artístico. En esa época hacíamos vida de club, jugábamos a todo lo que se podía jugar en el club y un día el patín carrera estaba entre esas opciones”, recordó para El Diario, Silvio Bisognin, uno de los destacados valores de aquella época.
Rápidamente, los chicos y las chicas que hacían artístico le tomaron el gustito al carrera (pista y ruta) y empezaron a desarrollar ambos e incluso algunos se dedicaron por entero a la nueva modalidad. En aquellos momentos fundacionales surge la figura de Norman Dionisio, por aquel entonces joven integrante del equipo de patín de River Plate, como uno de los profesores que acompañó en sus primeros pasos la experiencia pilarense. Con los años, llegó a ser DT de la Selección y kinesiólogo de los equipos de fútbol que dirigió Ramón Díaz en el Millonario. 
Está de más decir que por aquellos años Pilar era otro. Por eso no sorprende que, más allá de las prácticas que se desarrollaban en el gimnasio de básquet de Sportivo, también se utilizaban calles del centro para los entrenamientos. “Se cortaban las calles y entrenábamos en el Monumento a los Bomberos sobre la calle Tucumán o en la Pelagio Luna a la altura del Tratado del Pilar”, evocó Bisognin.
“También patinábamos en la calle Lauría, en la cortada cerca de Moreno. Habíamos puestos unas luces por la noche, cortábamos la calle con dos autos y patinábamos ahí”, sumó Villegas. “Después nos fuimos hasta lo que hoy es Villa Alpina pero entonces era un loteo y entrenábamos en la calle principal de ida y vuelta”, agregó. Para ese entonces se había sumado “Quique” San Martín al equipo técnico pero en el marco de “un aprendizaje continuo para todos”. 
Algunos de los integrantes del equipo usaban el tramo hacia Moreno de la Ruta N° 25 para entrenar la ruta. “Recuerdo que salíamos con mi hermano José y mi viejo nos seguía con el auto. Eran kilómetros y kilómetros”, graficó Bisognin.

Primer nivel
A la par de que el equipo crecía en número de integrantes iba consiguiendo notables resultados en los torneos en los que participaba, integrando la Federación Porteña y luego la Asociación Metropolitana. “Todo costaba mucho porque estábamos lejos de casi todo pero fue una etapa hermosa de la que, más allá de lo deportivo, quedaron amigos y muchos recuerdos”, subrayó Villegas. Entre esos recuerdos, la mayoría de los integrantes del equipo mencionan un viaje a Rosario que marcó a todos los que lo disfrutaron más allá de algunas carencias.
A partir de esas producciones algunos de ellos participaron de torneos Nacionales y hasta fueron convocados a integrar selecciones, lo que, más allá del orgullo, demandaba un esfuerzo muy particular. “Nos convocaron a mí y a mi hermano José para la Selección Porteña y las prácticas eran en el complejo de la UOCRA. Teníamos 12 años y era lejísimo pero allá íbamos”, indicó Silvio Bisognin. “Íbamos con gusto y muchas ilusiones”, añadió Villegas, otro seleccionado.
Ya iniciados los años ’80 y a partir de algunas discusiones entre dirigentes, el grupo se dividió (pero las grandes producciones no solo continuaron sino que se potenciaron) ya que buena parte de los patinadores emigró hacia el Pilar Tiro Club, que así se convirtió en una referencia ineludible del patín carrera en la zona norte. 
“Mi recuerdo hacia ese grupo es hermoso, salieron grandes patinadores y con el tiempo uno valora mucho más lo vivido”, destacó Villegas, quien a los 13 años decidió trasladarse a Bella Vista para seguir progresando y dándole un empujón clave a una carrera que lo llevó al primer plano mundial. Hoy, aquel pibe que patinaba sueños en la Lauría viste el buzo de DT de la Selección y no se resigna a que su Pilar no tenga una escuela de patín carrera: “fue una etapa hermosa y que ojala vuelva. Y con pista incluida”.


Nombres 
Algunos de los nombres que integraron aquellos equipos, más allá de Villegas y Silvio Bisognin y su hermano José, fueron Federico Burgueño, Dante y Mariela Vera, Verónica Fiore, Karina Tegaldo, Marcela Caballero, Germán y Erika Tomkowicz, los hermanos Tomás, Daniel y Natalia Torrón, Adrián Gómez, Navarrete, César y José Vázquez, Karina Dorosuk, Beatriz Ocampo, Lorena y Lucrecia Fratín, Mauricio Mazzoni, Patricia Pascuarelli, María del Valle Ochoa y Diego y Gustavo Cordone. La mayoría de ellos vistió la malla roja y blanca de Sportivo y también la azul-celeste del Pilar Tiro Club.
 


“Todo costaba mucho porque estábamos lejos de casi todo, pero fue una etapa hermosa de la que, más allá de lo deportivo, quedaron amigos y muchos recuerdos”. ADRIÁN VILLEGAS.

“Se cortaban las calles y entrenábamos en el Monumento a los Bomberos sobre la calle Tucumán o en la Pelagio Luna a la altura del Tratado del Pilar”. SILVIO BISOGNIN.

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