El baby fútbol de Sportivo Pilar le puso punto final a un 2019 que será inolvidable dentro de la Liga Argentina. Con la fiesta de premiación, la subcomisión de esta especialidad cerró la temporada, y después de un breve descanso, volverá a la acción para revalidar los laureles el año que viene.
Tras un año lleno de alegrías bajo la conducción de Ricardo y Demián Navas, la subcomisión decidió dar un giro de 180 grados en la conducción de los equipos y presentó a Matías Gómez, Lucas Gómez y Santiago Flores como nuevos entrenadores.
El proyecto arrancó en febrero pasado, en el que los profes dieron la impronta necesaria y refrescante que el club necesitaba.
La experiencia de los Gómez en la Liga, junto a la frescura y juventud de Flores, fueron el combo perfecto para hacer del año deportivo uno en el que todas las categorías se sintieran protagonistas.
Desde el Torneo de Verano se venía observando una mejora en todo el club, desde instalar el trabajo en las prácticas, tanto táctico como físico, clave para competir en una de las ligas más competitivas de Buenos Aires. En la Copa Challenger se clasificó por primera vez a la Zona Mundial, donde el nivel de los rivales es más exigente.
Las 7 categorías del club respetaron a rajatabla las reglas para ser protagonistas: saber a qué jugar y por qué se juega, priorizando el trabajo en equipo.
“Se terminó el año de la mejor manera, haciendo pruebas desde la categoría 2008 hasta 2013. Un total de 26 chicos se sumaron y queremos que sigan viniendo. El año que viene vamos a seguir con las pruebas”, sintetizó Matías Gómez.
La temporada arrancó con los títulos de las categorías 2006 y 2007 en el Torneo de Verano, además de los 2º puestos de la 2009 y 2010. Estos logros les valió ganar la Copa de Verano. Después, el Rojo fue 1º en la Copa Challenger y ascendió a la Zona Mundial. La 2006 se consagró en el torneo oficial (y 2ª en la Copa de Campeones), y la 2007 fue subcampeona.
Un fin de ciclo espectacular para Sportivo, que el año próximo buscará revalidarlo.



