El atletismo pilarense tiene un sueño de vida a punto de cumplirse. Isidro Aquino estará partiendo el próximo jueves rumbo a Estados Unidos para competir en el Maratón de Chicago.
“Es la carrera de mi vida”, definió el atleta de 43 años nacido y criado en Villa Astolfi, que desde hace años vive en el barrio Toro de Presidente Derqui.
“Es mi primera vez afuera. Siempre corrí en el país. Es un sueño ir a Estados Unidos y correr los 42 kilómetros, en una de las 6 carreras más grandes del mundo. Todavía no logro despertarme”, describió Chily.
“Ya tengo todo en mano, así que viajaré tranquilo. Voy con lo justo y viajo gracias al apoyo de mis amigos”, aclaró.
“Vuelvo enseguida porque no conseguí apoyo de nadie, más allá de la familia. Vendí cosas en la plaza, todo muy sacrificado. Estoy triste porque la sociedad de Pilar, no quiero hacer nombres, no me dieron una mano. Tengo algún sponsor chico. Pero el que más necesitaba no está”, se lamenta.
“Ser pilarense y que nadie me dé una mano es muy triste”, definió y confió: “Lamentablemente, la bandera de Pilar no la voy a llevar. Solo mi bandera propia.”
Sorteado
Para llegar a ganarse un lugar en el Maratón de Chicago, Aquino debió pasar por los requisitos exigidos en cuanto a tiempos y también depender de la suerte. Debía conseguir un registro menor a 3 horas 25 minutos en una competencia oficial de 42K.
Para ello compitió en el Maratón de Mendoza y de Buenos Aires el año pasado, con excelentes rendimientos. Clavó los relojes en 3,06 horas cerca de la cordillera y 3,09 horas en la Capital Federal.
Ahí quedó todo en manos de la fortuna, porque al ser una de las carreras más importantes del mundo tiene muchos aspirantes. Así que tras un sorteo, le comunicaron que estaba clasificado.
“Una vez adentro, me puse a entrenar todo el año”, aseguró. Por eso desde enero apuntó todas sus energías a esta carrera que la definió como la más importante de su vida.
“Todo el año entrené pensando en esta carrera”, definió. De allí que no participó de la última BA 42K porque estaba afinando la preparación para Chicago.
“Hice carreras como entrenamientos. Desde 5 kilómetros, a 15, 20 y 30. Todo para entrenar. Por eso también lo llamé a Fernando, para llegar lo mejor posible”, resaltó.
Fernando es Díaz Sánchez, uno de los entrenadores más prestigiosos del país, con quien planificó todo su 2018. Viaja a Bella Vista al gimnasio y luego aprovecha su propio trabajo como instructor de chicos en Capilla del Señor para estar siempre en movimiento.
Todo junto a su trabajo en un corralón como encargado. “Hago de todo. No paro, todo es un sacrificio para poder ir al viaje”, sentenció.
“Las carreras las tengo todas planificadas. Fernando me fue armando el plan. Nos preparamos para una fecha de 21 kilómetros, la que viene, de 30. Hasta el año pasado corría 3 y hasta 4 veces por mes. Este año fui dosificando y hacía una o dos carreras al mes”, explicó Chily.
-¿Cómo manejás la ansiedad?
- Es terrible, no veo la hora de estar allá. Cero nervios, pero la ansiedad es terrible.
-¿Y cómo te llevás con el idioma?
- Para el inglés, cero. Por suerte estoy en un hotel a una milla derecho de la carrera. Imposible perderse (risas).
Amor adulto
Chily Aquino comenzó a correr a los 34 años y por casualidad. “Mi señora me anotó en la carrera por la causa de Sandra Almirón (maestra asesinada) en Derqui. No quería correr, porque a mí me gustaba el fútbol. Igual la corrí y salí 4º en la general, con un pantalón de 4 kilos y unas zapatillas nada adecuadas para correr”, describió.
“De ahí en más me gustó y no paré más”, asegura. Comenzó a participar en el Sandra Almirón Running y con el tiempo fundó Pilar Corre, que sigue siendo su grupo.
El amor por el atletismo también llegó a sus 4 hijos, quienes se transformaron en atletas al mismo tiempo que Chily. Hace pocas semanas, se dio un gran gusto. Compitió en un duatlón con su hija Nicole (23 años) y terminó en el podio; además, fueron 5º en San Pedro.
“Ella con la bicicleta y yo corriendo, fue muy lindo correr en familia”, describió.
“Me arruinó el tema del dólar. El pasaje pasó de 20 mil a 40 mil pesos. Pero llegué haciendo todo a pulmón.”