Bordes costeros con vegetación autóctona, en los que se ven árboles y plantas acuáticas, peces, aves y hasta ejemplares de coipos (especie de nutria o roedor acuático) es la nueva escenografía del entorno de la Cuenca Matanza-Riachuelo, que parece haber cambiado para siempre.
Lejos quedó la vieja escenografía que se componía de basura flotando, barcos abandonados, muelles o autos hundidos en su lecho o márgenes ocupados por viviendas vulnerables o instalaciones industriales ilícitas. Tampoco se percibe ese desagradable olor tan característico tras casi dos siglos de contaminación.
Ahora se puede ver la ribera con vegetación nativa espontánea, plantas acuáticas o palustres que generan situaciones de fitorremediación. Es decir, son plantas que absorben la contaminación y actúan naturalmente limpiando el río. También hay una fauna silvestre que antes no existía y que ahora ocupa territorio. Son indicadores de que el río está mejor
Luego de los trabajos de saneamiento que se realizaron en la cuenca, tras el fallo de la Causa Mendoza, el tradicional curso de agua que bordea el sur de la Ciudad de Buenos Aires, que se convirtió en un verdadero depósito contaminado de desechos industriales y desperdicios tóxicos a cielo abierto, vuelve a ser navegable. Al menos un tramo que va desde la confluencia del Riachuelo con el Río de la Plata hasta el Puente Transbordador Nicolás Avellaneda –a pocos metros de la Vuelta de Rocha–, que será utilizado con fines turísticos.
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El servicio turístico comenzará a ofrecerse desde Puerto Madero hasta el Puente Transbordador de La Boca. (Télam).
Tigre, San Fernando, San Isidro, Olivos, Aeroparque, Puerto Madero y La Boca serían las seis primeras estaciones que podrían iniciar los recorridos en las próximas tres semanas, según las estimaciones del Ministerio de Turismo. El plan, en una segunda etapa, prevé llegar hasta la Reserva Municipal de Avellaneda y el puerto de Quilmes.
La decisión se tomó a partir de un pedido que recibió el Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional de Morón N°2 –que había suspendido la navegabilidad del río Matanza-Riachuelo en 2011– de parte del Ministerio de Turismo de la Nación con el propósito de impulsar la navegación fluvial con el fin de “promover el turismo sustentable, defender el medioambiente y recuperar la relación con el río".
La navegabilidad es una gran oportunidad para la recuperación urbanística y cultural en la parte de la Cuenca Baja. La navegación y los puentes como punto de llegada pueden simbolizar las posibilidades de las políticas de Estado integrales: el río pertenece a la Nación, mientras que ambos extremos del icónico Puente Transbordador Nicolás Avellaneda se posan sobre la Provincia (Dock Sud, partido de Avellaneda) y la CABA (barrio de La Boca). Habilitar la navegabilidad del Riachuelo desde su kilómetro cero hasta el transbordador es imprescindible para poder recuperar su sentido y su identidad.
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Ha cambiado mucho la situación de la cuenca pero falta mucho por hacer. (reporte24.ar).
Desde la cartera ministerial que dirige Matías Lammens indicaron que el plan consiste en “que el servicio de lanchas que unirá el Delta con Quilmes tenga una parada en el barrio de La Boca y comience a funcionar antes de fin de año”.
“Habilitar la navegación, incluso en este pequeño tramo, es un paso muy importante para recuperar la relación de la sociedad con el río, visibilizar los avances y generar conciencia para sostener su cuidado”, destacó el presidente de Cuenca Matanza Riachuelo (Acumar), Martín Sabbatella.
Ha cambiado mucho la situación de la cuenca en estos 15 años, por lo que el juez levantó la prohibición en ese tramo. Igual falta mucho por hacer. Navegar quiere decir que ya no se enreda la basura en la hélice del motor, que se puede recorrer sin percibir olores nauseabundos y hasta observar un paisaje restaurado de sus márgenes.
Estos temas no se resuelven de un día para el otro. En Londres, por ejemplo, llevan más de 70 años de saneamiento ambiental y no se puede nadar. Lo mismo ocurre en el Sena, en París, en donde prohibieron los deportes acuáticos de los próximos JJ.OO. de 2024 por los altos niveles de contaminación que aún presenta.
¡FALTA MUCHO POR HACER, PERO SE VA POR EL BUEN CAMINO!