Curiosidades

¿Las mujeres realmente sienten más frío que los hombres?

¿Qué hay de cierto sobre que las mujeres sufren más el frío que los hombres? Veamos lo que dice la ciencia. Los detalles en la nota.

Por Redacción Pilar a Diario 10 de mayo de 2024 - 08:22

La eterna disputa sobre la temperatura en la oficina o en el hogar entre hombres y mujeres podría tener menos fundamento de lo que se pensaba. Un reciente estudio dirigido por científicos de los Institutos Nacionales de Salud(NIH) revela que hay poca diferencia entre como hombres y mujeres perciben el frío y la temperatura necesaria para que los escalofríos comiencen a surgir.

El objetivo de la investigación era comprender mejor cómo el cuerpo humano regula su temperatura interna y, en particular, si existe alguna verdad en la percepción común de que las mujeres sienten más frío que los hombres a la misma temperatura. Esta percepción, respaldada por numerosos informes anecdóticos, ha sido objeto de estudio por parte de los científicos, aunque en menor medida.

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  • UN “DESPLAZAMIENTO ÁRTICO”

Los Investigadores de los NIH, la agencia principal del gobierno de los Estados Unidos responsable de la biomedicina y la salud pública de investigación, han publicado un nuevo estudio denominado “La zona termoneutral en las mujeres sufre un desplazamiento “ártico” respecto a los hombres”.

En este estudio, un grupo de 28 hombres y mujeres pasaron cinco horas en una habitación con temperatura controlada, vistiendo camisas, pantalones cortos o faldas y medias que les fueron proporcionados por los investigadores. Cada día, los participantes fueron monitoreados físicamente y encuestados sobre su comodidad, ya que la temperatura oscilaba entre 17 °C y 31 °C.

Los resultados fueron sorprendentes: no se hallaron diferencias de sexo en la percepción de una habitación fría, y se encontraron muy pocas diferencias de sexo en la respuesta fisiológica a ella. Si bien las mujeres participantes eran físicamente más pequeñas que los hombres y producían menos calor corporal en general, su grasa corporal relativamente mayor ayudó a equilibrar la balanza.

De acuerdo con los resultados, los investigadores del NIH establecieron quela zona de confort del cuerpo femenino en cuanto a temperatura llega a un mínimo de aproximadamente 22 °C, un grado más bajo que el promedio de los participantes masculinos.

Esto sugiere que a medida que las temperaturas bajan, el cuerpo femenino no tiene que gastar energía para calentarse tan pronto como el cuerpo masculino, dándole a las mujeres un perfil térmico más "ártico".

Pero esa diferencia de sexo, si bien es significativa, ofrece pocas ventajas. A medida que las temperaturas bajan a 17 °C, los investigadores no encontraron diferencias de sexo en la aparición de los escalofríos o en qué tan cómodos o incómodos los participantes dijeron que se sentían en la habitación.

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  • ¿LAS MUJERES REALMENTE SIENTEN MÁS FRÍO QUE LOS

Antes de este estudio, se sugería que las mujeres se enfrían más a temperaturas más altas que los hombres debido a diferencias fisiológicas entre sexos, como una menor producción de calor, una mayor pérdida de calor o una mayor demanda de calor. Pero ninguna de estas hipótesis se ajusta del todo a los resultados recientes.

Hasta el día de hoy, hay muy pocos estudios que hayan probado rigurosamente las diferencias sexuales en la termorregulación, y el estudio de la fisiología humana se ha centrado principalmente en el cuerpo masculino, usándolo como valor predeterminado para toda la humanidad.

SI bien los investigadores destacan que los principales contribuyentes a las diferencias individuales en la termorregulación humana son los atributos físicos, incluido el tamaño y la composición corporal, que pueden estar mediados en parte por el sexo, coinciden en que este estudio no puede abarcar todas las variables que puedan influir en la percepción de la temperatura. Para ello debería considerarse, además del sexo o género de una persona, los medicamentos, estados de ánimo y cambios hormonales entre muchos otros factores que pueden afectar la forma en que una persona responde y percibe los cambios de temperatura.

Aún faltan muchos estudios para saber quién tiene razón sobre si hay que bajar o subir la temperatura del equipo de aire acondicionado.

¡AÚN NO ESTÁ DICHA LA ÚLTIMA PALABRA!

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