CURIOSIDADES

La pava eléctrica, bajo la lupa: ¿de verdad dispara la factura de luz?

Aunque la pava eléctrica intimida por sus watts, los datos no la condenan. su consumo real es bajo y su eficiencia está entre las más altas de la cocina.

Por Redacción Pilar a Diario 5 de febrero de 2026 - 09:21

A simple vista, la pava eléctrica, el electrodoméstico amigable que nos hizo olvidar de la tragedia del agua hervida en el mate parece una gran consumidora de electricidad: sus 1.500 a 2.200 watts de potencia pueden impresionar. Sin embargo, este número por sí solo no cuenta toda la historia. Hay un detalle clave que suele pasarse por alto: casi nunca está encendida más de cinco minutos. Al hervir un litro de agua en ese tiempo, el consumo real por uso es muy bajo.

A diferencia de otros métodos, como el microondas o el horno eléctrico, la pava eléctrica resulta más eficiente. Gran parte de la energía que utiliza se transforma directamente en calor, con pocas pérdidas. Por eso, a pesar de su potencia, el gasto final de electricidad es bajo.

Hervir un litro de agua lleva entre dos y cuatro minutos. Si es para el mate, todavía menos. En términos técnicos, cada uso consume alrededor de 0,10 a 0,12 kWh. Incluso con un uso intensivo —cinco hervores diarios— el consumo mensual ronda los 15 a 18 kWh. Para una familia tipo, eso representa un porcentaje acotado de la factura total de electricidad.

Ese rendimiento cercano al ideal se debe a tres factores clave: la resistencia está en contacto directo con el agua, el recipiente suele estar cerrado (lo que reduce pérdidas por convección) y el tiempo de calentamiento es muy corto. En términos técnicos, su eficiencia energética puede superar el 85 %, algo poco común en electrodomésticos.

Además, pequeños hábitos hacen la diferencia. Calentar solo la cantidad de agua necesaria y mantener el aparato limpio —especialmente libre de sarro— ayuda a reducir aún más el consumo. Además, muchos modelos cuentan con apagado automático, lo que evita el uso innecesario de energía.

Un dato poco conocido: el sarro actúa como un aislante térmico. Una capa de apenas 1 milímetro puede aumentar el tiempo de calentamiento entre un 10 y un 15 %, lo que implica más consumo eléctrico sin cambiar la cantidad de agua.

No es casualidad que en países como el Reino Unido la pava eléctrica sea imprescindible en cada cocina. Práctica, veloz y eficiente, demuestra que el consumo eléctrico no siempre depende de cuánta potencia tiene un aparato, sino de cómo y cuánto tiempo se usa.

Por estas razones, la pava eléctrica se ha convertido en un electrodoméstico habitual en muchos hogares del mundo. Práctica, rápida y eficiente, demuestra que no siempre “más potencia” significa “más gasto”.

MITO O REALIDAD

La respuesta es clara: mito. La pava eléctrica no es la enemiga de la factura de luz. Puede sumar, pero no desbalancea una boleta por sí sola. El salto fuerte en el gasto aparece cuando entran en juego la calefacción, el aire acondicionado o el agua caliente eléctrica.

En síntesis, si la factura sube fuerte, conviene mirar menos la pava y más qué se está usando para calentar la casa o el agua. La pava eléctrica, al final del día, es más un chivo expiatorio que el verdadero problema.

¿LO SABÍAS?

¡AGUANTE LA PAVA ELÉCTRICA!

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar