Cada año en diferentes partes del mundo y durante la primera semana de diciembre, miles de familias comienzan los preparativos navideños. Sin embargo, son pocos los hogares que recuerdan la relevancia de armar el pesebre y sólo se concentran en el ‘arbolito’. Esta tradición, no sólo inaugura la temporada de festividades, sino que, a través de sus figuras y escenografías, narra la historia del nacimiento de Jesús.
Marisa Fornas, vecina de Del Viso, lleva adelante esa representación a otro nivel: con un pesebre gigante. Costumbre que aunque al principio sólo buscaba honrar la herencia familiar, ahora tiene un mensaje mucho más profundo; ya que en épocas donde las nuevas generaciones no se sienten representadas por la religión, hoy es un hallazgo que sorprende a los más pequeños y se percibe como muy costoso para los adultos.
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Su espectacular pesebre, está ubicado en la vereda de la calle Pizarro al 1368 en Del Viso. El mismo tiene 2 metros y medio de altura, poco más de 4 metros de ancho y 4 metros de profundidad. Es una montaña artificial de poliuretano, cuenta con pastores, reyes, la sagrada familia, animales, árboles, puentes, arquitectura, cascadas y hasta iluminación. Toda esa impresionante construcción, está rodeada de una pequeña laguna con peces que nutren aún más a la obra.
Para poder montar el pesebre, se necesita de mucho tiempo y sobre todo buen clima. En diálogo con Pilar a Diario Marisa explicó: ‘’Esto lleva más o menos seis meses, que empezamos a trabajar, a hacer algo adentro de la casa; aprovechamos la época de frío, de lluvia, que no se puede salir y siempre estamos haciendo algo. Yo me tomó una semana de vacaciones en donde sea que trabaje, porque se que es el tiempo que me lleva armar el pesebre. Este año la verdad que la lluvia y el clima no me ayudó en nada, de nada. Estoy súper a contrarreloj, hasta ayer decía que no llegaba, hoy gracias a Dios con el sol y que secó yo creo que voy a llegar, pero necesito de mucha ayuda. Sola no puedo, lo tengo a mi papá todo el tiempo conmigo’’.
Por otro lado, también detalló los orígenes de la tradición familiar. Todo inició con su abuela materna, Antonia, en 1971. Ella falleció cuando Marisa tenía 4 años y luego fue pasado a su madre; mientras que a los 12 años, Marisa comenzó a participar del armado. Sin embargo, no siempre fue un pesebre gigante, ya que años atrás la familia sufrió el robo de todas las figuras originales y al querer reemplazarlas, Marisa solo encontró de un tamaño mayor, lo que la obligó - con permiso de sus padres- a readaptar la construcción.
NO ES SOLO UNA MAQUETA
En la carta apostólica que escribió el Papa Francisco en 2019, recordó que los pesebres tienen su origen tras el 29 de noviembre de 1223, cuando San Francisco de Asís recibió la aprobación de la Regla por parte del Papa Honorio III en Roma, según lee en una nota de la agencia de noticias católicas ACI Prensa.
Inspirado por unas grutas que le recordaban el paisaje de Belén, tras su peregrinación a Tierra Santa y posiblemente impactado por los mosaicos de la Basílica de Santa María la Mayor (Roma, Italia) que ilustran el nacimiento de Jesús, San Francisco quiso recrear la escena del nacimiento en un mosaico viviente.
El Papa mencionó que el pesebre no sólo permite recrear el suceso de Belén, sino que revela la ternura de un Dios que se despoja de su grandeza para encarnar la simplicidad.
En ese contexto, Fornas también profundizó sobre el significado religioso de la misión que emplea año tras año: ‘’El armar el pesebre está totalmente olvidado, ahora es todo muy comercial. Es el arbolito, los regalos, Papá Noel y punto. La verdad que me doy cuenta y cada vez es peor; que está más olvidado, porque cada vez me cuesta más conseguir figuras de pesebre, casi que te diría que están extintas.
Pero a mi me gusta armarlo por la unión que se genera con mis padres durante toda una semana [...] El pesebre en sí, es mostrar un poquito el nacimiento de Jesús, mostrar esa ciudad, ese lugar donde nació Jesús. Y toda una historia que hay ¿no? Detrás de él. La Navidad no es Papá Noel, el arbolito y los regalitos, sino que hay algo religioso y más allá de las creencias. Vos podés ser católica o no, pero bueno como le digo a mi marido que es medio ateo, será o no será, pero todo es antes de Cristo y después de Cristo. Habrá sido o no habrá sido, pero alguien debe haber sido para que todo sea antes y después de él [...] Nada es eso, ver que la gente lo disfruta y a lo mejor los chicos preguntan de qué se trata y los padres le cuentan un poco qué es lo que están viendo, que no es simplemente una maqueta’’.
Sin embargo, Fornas reconoció que el futuro del pesebre es incierto, ya que aún no encontró a alguien en la familia que continúe la herencia: ‘’Yo pensé que sí, pero lamentablemente creo que no. Es una lástima que se pierda, pero realmente sé que es mucho trabajo, pensé que a lo mejor - yo no tengo hijos. mis sobrinos lo iban a seguir, pero creo que no. La juventud está lejos de esto, pero para ellos no deja de ser un adorno en el frente de la casa para un mes. Son 6 meses de trabajo, para un mes donde dicen ahí está. Creo que se pierde’’
Este año, la escena cuenta con más de 100 figuras de 30 centímetros de alto. Algunas de ellas restauradas con pintura y vestimenta, ante la imposibilidad de ser reemplazadas. Debido a que hoy, ya no es tan fácil adquirir estos adornos. Además de que todo es muy costoso, los comercios solo se centran en el árbol de navidad. ‘’Todos los años con mi mamá y mis hermanas, llenamos una alcancía donde sabemos que todo lo recaudado se lo va llevar el pesebre. No miramos, directamente retiramos dinero de ahí, porque si te ponés a pensar no lo haces. Hoy no le puedo poner un valor. No sé en cuánto estará valuado. Esto tiene cuatro cascadas de agua natural y mi marido me ayudó con toda la instalación eléctrica. Además las carretas de madera están hechas a mano por mi viejo, los árboles los hago yo con una amiga que me fabrica frutas de porcelana fría. es mucho trabajo y es más grande el valor sentimental que el precio del pesebre’’.
Cada año, Marisa procura que la escena cuente con nuevos elementos. Por ello se encarga de tapar el frente de su casa cuando comienza el montaje y lo abre recién el 8 de diciembre a las 20 horas, para que los vecinos y vecinas se sorprendan y no se pierda la magia de esta tradición, que podría convertirse en el patrimonio cultural de la ciudad.
‘’No me interesa a mi que me vean haciéndolo, sino que disfruten el pesebre en sí. Los espero. Pueden venir cuando quieran, está en el frente de la casa de mis padres, está abierto todo el tiempo, lo pueden ver de día , de noche, nadie les va a decir nada. Pueden sacar fotos, no molestan para nada, los esperamos’’.