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8 de cada 10 trabajadores argentinos enfrenta vulnerabilidad alimentaria en su jornada laboral

Según un informe de la UCA, en la Argentina, el 78,5% de los trabajadores enfrenta vulnerabilidad alimentaria en su jornada laboral. Detalles.

Por Redacción Pilar a Diario 11 de marzo de 2026 - 10:49

En la Argentina actual, tener un empleo ya no garantiza poder alimentarse adecuadamente. Según el último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA, 2026) en colaboración con Edenred, el 83,5% de los trabajadores experimenta algún nivel de vulnerabilidad alimentaria durante su jornada laboral.

La investigación indica que, mientras los precios de los alimentos superan los aumentos salariales, más de seis de cada diez trabajadores admiten haberse saltado comidas por motivos económicos, el 46,7% de forma ocasional y otro 14,4% regularmente.

Este fenómeno viene acompañado, además, de una desmejora en la calidad de la alimentación. Sobre ese aspecto, el documento indicó que el 78,5% de los trabajadores opta por alternativas menos nutritivas. La cifra se incrementa entre quienes perciben ingresos más bajos (hasta $800.000 por mes) y en las pequeñas empresas y en el sector público. Así, el 83,5% de la fuerza laboral ve deteriorado su consumo, con un 27,3% que resigna cantidad o calidad y un 56,2% que enfrenta ambas carencias.

El riesgo de experimentar ambas privaciones a la vez –comer menos y peor– es significativamente elevado en las mujeres (60,1%), los jóvenes de 18 a 29 años (66,8%) y los trabajadores del NOA (65,0%) y NEA (62,3%), donde la crisis de ingresos resulta más profunda.

El 78,5% de los trabajadores opta por alimentos menos nutritivos. (La Capital).

“El salario no alcanza para cubrir la canasta básica y, a esto, se suma la informalidad laboral que deja sin acceso a seguridad social y beneficios elementales”, explica el informe. Los trabajadores formales presentan un 16,5% de vulnerabilidad, mientras que los informales superan el 24%.

Por su parte, los empleados del sector público padecen el 70% de inseguridad alimentaria, mientras que en el ámbito privado la cifra desciende al 50,3%. El ingreso y la modalidad de trabajo también tienen una alta incidencia: en el estrato de ingresos más bajos (hasta $800.000), el 68,8% padece estas privaciones, guarismo que cae al 31,6% en los sueldos superiores a los $2.000.000.

Las consecuencias no son solo nutricionales: la falta de alimentación suficiente impacta en la productividad, la concentración y la salud general de los empleados. Expertos del ODSAUCA advierten que esta situación es un reflejo de desigualdades estructurales que combinan bajos ingresos, educación insuficiente y disparidades regionales.

El estudio realizado por la UCA se basó en 1.171 casos con representatividad nacional y aunque este documento no centra exclusivamente en la vulnerabilidad alimentaria, abarca temas estructurales (mercado de trabajo, pobreza, brechas sociales) que ayudan a contextualizar los datos alimentarios.

En pleno siglo XXI, millones de trabajadores argentinos llegan al mediodía con hambre, enfrentando una paradoja inquietante: el empleo ya no asegura el derecho básico a la alimentación.

¡OCUPADOS Y PREOCUPADOS!

¡LA VULNERABILIDAD ALIMENTARIA LLEGA AL TRABAJO!

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