Tomás Molina terminó siendo el héroe de Argentinos Juniors y el villano familiar del pasaje a las semifinales de la Liga Profesional de AFA que lo mantiene con la ilusión intacta de luchar por el título.
El delantero de Pilar anotó el 1-0 de Argentinos para eliminar al club del que son hinchas todos en su círculo íntimo. “Le tengo que pedir perdón a mi abuelo, que está en el cielo”, confió.
Tomás Molina terminó siendo el héroe de Argentinos Juniors y el villano familiar del pasaje a las semifinales de la Liga Profesional de AFA que lo mantiene con la ilusión intacta de luchar por el título.
“Es difícil explicarte las sensaciones. Era difícil no gritarlo. Le pido perdón a mi familia más que nada”, describió el goleador tras el encuentro en La Paternal.
“La sensación de hacer un gol en esta instancia y que sirva para ganar, es única. No hay explicación”, aclaró el jugador que además de ser hincha, surgió de la Quemita de Huracán.
“Le tengo que pedir perdón a mi abuelo, que está en el cielo, pero sé que me ayudó a que hoy la meta”, confió.
“Mi tío no quiso venir, mi viejo sí. Sé que tiene sensaciones encontradas, pero sé que está contento y quiere lo mejor para mí. Uno siempre intenta lo mejor para uno, para el equipo donde está. Me siento muy identificado con el club y cómo me trataron siempre acá”, concluyó Molina.
