Por Mía Jasin*
Cada lunes, alumnos y familias del Instituto Madre del Divino Pastor llevan adelante la Noche de la Caridad. Cocinan y luego entregan lo elaborado a gente en situación de calle.
Por Mía Jasin*
Cada lunes por la noche, un grupo de alumnos, ex alumnos y familias que forman parte del Instituto Madre del Divino Pastor sale a las calles de Pilar con un propósito: brindar ayuda a las personas más necesitadas. Esta actividad, llamada la Noche de la Caridad, es uno de los varios apostolados que lleva a cabo la institución, reflejando su gran compromiso con la comunidad.
La iniciativa tuvo inicio en 2015, siendo pausada durante 2020 debido a la pandemia de Covid-19 y retomada posteriormente. El apostolado logró mantenerse activo en todo momento (aunque de diferentes maneras) gracias a la colaboración de aquellas familias que donan y prepararan los alimentos que se reparten en estas noches.
Durante este voluntariado -el cual suele contar con tres o cuatro recorridos habituales-, los participantes recorren Pilar ofreciendo bandejas de comida, abrigo y momentos compartidos con las personas en situación de calle.
Mucho más allá de cubrir aquella necesidad básica de la que numerosas personas carecen, buscan dar una mano a estas personas y hacerlas sentir acompañadas, formando un vínculo que vuelve a renovarse cada noche.
Al igual que con otros apostolados, la Noche de la Caridad ofrece un lugar para los alumnos de 5to año de Secundaria después del retiro “Shemá”, el cual se lleva a cabo anualmente a mediados de junio.
Además de este voluntariado, también se le da a los alumnos la oportunidad de concurrir determinados días de la semana a los barrios Agustoni, Pinazo y Peruzzotti para ofrecer ayuda en todo lo que se necesite, además de invitarlos tanto a ellos como a la comunidad a colaborar con ciertos movimientos, como el de Madres en Acción.
“A veces uno se queja de cosas mínimas, pero cuando salís y hablás con la gente en la calle, te das cuenta de que tenés todo lo que necesitás e incluso más, que eso ya es muchísimo: ahí te das cuenta de que el ser humano siempre se concentra en lo que cree que le falta. Me pone muy contenta poder darles aunque sea un pedacito de mí y llevarle una alegría a estas personas que tanto lo necesitan”, expresó una de las alumnas de 6to año, voluntaria en La Noche de la Caridad.
Acciones como estas son las que reflejan, sin duda, el espíritu solidario que se construye día a día en las generaciones más jóvenes, dando un espacio sumamente importante a la empatía y generosidad que crecen constantemente en los voluntarios y aquellas personas que lo necesitan.
*Alumna de 6º año del IMDP
