Historia

La leyenda del fútbol argentino que en los picados de Pilar era uno más

Durante años, Amadeo Carrizo tuvo una quinta en la calle Guido, camino a Villa Astolfi. Humilde y sencillo, no se perdía los partidos con vecinos.

21 de octubre de 2023 - 16:23

Rico en nombres, equipos y hazañas, el fútbol argentino tiene un Olimpo de celebridades que fueron marcando su historia. Marcado a fuego en ese grupo selecto está el nombre de Amadeo Carrizo, quien desde el arco de River Plate y la Selección redefinió el puesto del arquero y fue una leyenda bajo los tres palos.

Fallecido en 2020 a los 93 años, el gran Amadeo ya era un mito desde mucho tiempo antes, pero detrás de su figura imponente se albergaba también un vecino común, un tipo normal que –en épocas en las que no existía la distancia actual entre las estrellas del deporte y el resto de los mortales- eligió a Pilar para pasar sus días de descanso.

Así fue como Carrizo fue durante muchos años propietario de una casaquinta en la calle Guido, en el límite entre Pilar y Villa Astolfi, convirtiéndose durante los fines de semana en un vecino más luego de su retiro del arco de River, a fines de la década de 1960.

Amadeo Carrizo placas filial River 2010.JPG
Carrizo homenajeado por la filiar pilarense de River Plate, en 2010.

Carrizo homenajeado por la filiar pilarense de River Plate, en 2010.

Además, como no podía ser de otra manera, el fútbol ocupaba un lugar primordial: los picados eran obligatorios y varios pilarenses vivían cada semana el privilegio de compartir cancha con Amadeo.

Picaditos

Quien conserva como un tesoro una foto de aquellas tardes es Carlos Cenobio. Compartida en la cuenta Pilar en el Recuerdo y más recientemente en el perfil de Omar Bouvier, en ella se ven a Juan Carlos Villera (arquero de Boca Juniors, Gimnasia y Esgrima La Plata, Huracán y el fútbol brasileño), el propio Cenobio –dueño de la foto, jugó en Atlético Pilar y Vélez Sarfield-, Amadeo, Calavera Peralta -jugador del Rancho y Sarmiento de Junín y –de pie- a Eugenio, el casero del lugar.

Recuerda Bouvier que en la imagen “están en la quinta de Roberto Astiz, en La Lonja, quien era fanático de River Plate”, agregando que “Amadeo carrizo fue el jugador de River que más años estuvo en este equipo, atajó desde 1945 hasta 1968, o sea que fueron 23 años en forma ininterrumpida y todos aquellos que somos simpatizantes de otros equipos, sentimos un respeto muy grande por él”.

Yerno de Villera, rememoró también que “cuando Amadeo iba a la casa de Marta Alina (en esa época mi novia) a visitar a Juan Carlos, al ingresar por la puerta de entrada tenía que agacharse por su gran altura”.

La foto dataría de 1969, cuando el arquero ya había abandonado River. En ese mismo año haría sus últimas atajadas como profesional en Millonarios de Bogotá, Colombia. En la imagen se lo ve con la mano izquierda enyesada. No obstante, en esos partidos informales solía jugar de delantero, bien lejos del arco propio.

Amante del fútbol local, Gustavo Gómez aportó que “Amadeo tenía un quincho por lo que es hoy el barrio El Sausalito. Venía todos los sábados a jugar a esa quinta. Yo tuve la suerte de jugar con ellos en ese lugar, era toda gente del bar La Alhambra”.

Rubén Reynaldo Álvarez indica que “en el año 1972 aproximadamente, mi viejo Lalo Álvarez me llevó con Calavera Peralta a saludar a Amadeo a la quinta que quedaba camino a Villa Astolfi, por la calle Guido al fondo. Nosotros siempre hinchas de Boca, pero en esa época se respetaba a los ídolos”.

En la misma senda, Guillermo Torres coincidió en que “cada tanto mi viejo pasaba por ahí y si estaba Amadeo afuera cortando el pasto paraba a charlar con él”.

Mucho antes que el Dibu, Armani o el Goyco; maestro del Loco Gatti y el Pato Fillol; Amadeo Carrizo fue un prócer que incluso siguió visitando el distrito en los ’90 y 2000, siempre amable ante el pedido de alguna peña riverplatense o programa de TV por cable. En tierras pilarenses, la leyenda del arco siempre fue un vecino más.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar