Las altas temperaturas llegaron para quedarse y con ellas, la aparición de fauna poco habitual en los jardines de las casas de distintos barrios de Pilar, en especial aquellos de zonas linderas a cursos de agua. A pocos días del comienzo del verano, los lagartos volvieron a decir presente para sorpresa de familias y mascotas.
Entre los barrios que registraron las inusuales visitas se encuentra Parque Irízar, lindero al Parque Industrial, rodeado por grandes campos de cultivo, cercano al Río Luján y alejado de los cascos urbanos, características que configuran el hábitat perfecto para la proliferación de estas especies.
Otras apariciones tuvieron lugar también en los barrios Mirasoles y Pellegrini III en las últimas temporadas estivales. Se trata de la especie denominada Tupinambis merianae, distruibuida entre el centro de Brasil hasta el sur de Buenos Aires.
Beneficios
Bajo el sol implacable del mediodía, con su particular andar los lagartos se asomaron con fuerza el pasado fin de semana. La situación no es nueva para este barrio que a principios de 2022 también registró de forma frecuente este tipo de visitas, por entonces motivadas por la sequía.
Consultada por entonces por dicha situación, Graciela Capodoglio, miembro de la Asociación Patrimonio Natural que tiene a su cargo la Reserva Natural de Pilar, explicó a El Diario que "no son peligros, por el contrario, son beneficiosos".
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En este sentido, aclaró que "son animales que no comen nada que sea más grande que un huevo, no ponen en riesgo a la gente y como son de sangre fría no pueden transmitir enfermedades".
Por otra parte, la ambientalista destacó que "controlan plagas de ratones y caracoles", motivo por el cual "la gente debería tratar de conservarlos en sus casas".
Asimismo, señaló que "no son iguanas sino lagartos", especie que "forma parte de la fauna nativa que estaba acá desde antes de que llegáramos nosotros". "Aparecen por la falta de agua y porque se les esta invadiendo su hábitat", situación similar a lo ocurrido con la aparición de carpinchos en el complejo urbanístico Nordelta de Tigre.
Por otra parte, Martín Caruso, director de Zoonosis de Pilar, dio detalles sobre el correcto proceder en caso de encontrarse con uno de ellos. Asimismo, aclaró que se trata de una especie pacífica que no ataca a los seres humanos ni a las mascotas, a menos que se sienta acorralado.
"Lo que se hace cuando te topás con uno, es darle el espacio para que pueda escapar", afirmó el veterinario, para agregar que en el caso de hallarlo en la pileta "se puede sacar con un objeto como el sacahojas que tiene distancia".
En el mismo sentido, el funcionario recomendó que "en el caso de que lo encuentre alguien en su domicilio no tienen que acorrarlarlo, porque estando acorralado podría llegar a atacar". Así, quien lo halle no debería intentar atraparlo o mucho menos arrojarle algo para espantarlo porque, además, se trata de un tipo de fauna protegida.
"En el caso de que se sienta acorralado -continuó- la actitud que toma es sentarse sobre su cola y sus patas traseras y se erguirse tratando de parecer mas grande". "Pero siempre va a buscar escapar antes que atacar" remarcó.
De igual forma, el titular de Zoonosis señaló que "no es peligroso porque no tiene la posibilidad de abrir mucho la boca, o sea la mordida no supera el tamaño de un huevo de gallina, aunque algunos ejemplares sean de gran tamaño".