Ante los crecientes inconvenientes que en las últimas semanas se fueron enumerando en las distintas líneas ferroviarias, en el ambiente del transporte comenzó a aflorar una inquietante sensación: una posible política del nuevo Gobierno nacional de “dejar caer” a los trenes del área metropolitana, quitándoles servicios y mantenimiento con miras a una futura reprivatización.
Advierten por la política de "dejar caer" a los trenes metropolitanos
Quien realizó este enfoque fue el sitio especializado enelSubte.com, adjuntando además numerosos indicios de esta maniobra, a la que ve parecida a la realizada por Carlos Menem a principios de los ’90.
Así, el sitio recordó que una de las primeras medidas fue la escisión de los servicios metropolitanos del Gran Buenos Aires en una nueva empresa, Ferrocarriles Metropolitanos SA (FEMESA), en 1991.
Sin embargo, todo el accionar de FEMESA pareció apuntado a degradar las prestaciones del ferrocarril estatal para justificar la entrega de los servicios en concesión, de allí que enelSubte haya bautizado a esta modalidad como “efecto FEMESA”, algo que podría ocurrir con la llegada de Javier Milei a la presidencia.
Y recordó que, en aquel entonces, la línea Belgrano Norte, que une Retiro con Villa Rosa –y que recién entonces recibió ese nombre, al escindirse del resto del Ferrocarril General Belgrano– fue acaso la más afectada.
Incertidumbre
En su informe, el sitio reconoce que “puede resultar prematuro atribuirlo a un plan sistemático”, pero no deja de ser un síntoma que “a más de un mes de la asunción el Gobierno ni siquiera ha designado aún al presidente de Trenes Argentinos Operaciones (SOFSE, la operadora de pasajeros)”, mientras la acumulación de degradaciones del servicio y “racionalizaciones” forzadas no son acciones fortuitas.
Por eso, basa las conjeturas en que “el abandono de la empresa ferroviaria estatal puede acabar cumpliendo una doble función de ahorro presupuestario y justificación empírica para un llamado a concesión de las distintas líneas hoy en manos del Estado: una reedición de aquel efecto FEMESA de hace 30 años para que sean los propios pasajeros los que pidan por su privatización”.
En este marco, advierte que “los efectos de un nuevo retiro del Estado, a la vez que comienzan a manifestarse en el servicio, podrían tardar en revelarse en toda su magnitud a nivel de capital”, debido a que en la actualidad “casi todos los principales servicios de Trenes Argentinos en el AMBA cuentan con material rodante moderno e infraestructura renovada”. Paradójicamente, “los nuevos operadores ‘privados’ se beneficiarían de esta inversión pública para limitarse a cobrar por su gerenciamiento, un esquema donde la iniciativa privada y el riesgo empresario volverían a estar ausentes”.
Problemas
En cuanto a las líneas que circulan por Pilar y sus localidades, las dificultades se van acumulando.
Desde la semana pasada, la línea San Martín cerró la mayoría de sus boleterías, dejando activas solamente un 30% de las que componen el recorrido entre Retiro y Dr. Cabred.
A su vez, vecinos de Zelaya piden que, con el servicio ya repuesto después de más de un año de espera, el ferrocarril Mitre vuelva a colocar barreras en pasos a nivel que ya fueron escenario de accidentes.
En tanto, la estación Cecilia Grierson (Panamericana) del Belgrano Norte no tiene fecha de inauguración. Además, la línea –que a diferencia de las demás sigue siendo concesionada por un privado, Ferrovías- nunca repuso sus frecuencias luego de que a mediados de 2023 recortara sus servicios por un plazo indeterminado.