El ministro de educación, Jaime Perczyk, anticipó que este año el Gobierno convocará “a los alumnos, los profesores, las pymes, los trabajadores y la ciencia, para pensar una escuela secundaria que incluya la formación para el trabajo”.
El ministro de educación, Jaime Perczyk, anticipó que este año el Gobierno convocará “a los alumnos, los profesores, las pymes, los trabajadores y la ciencia, para pensar una escuela secundaria que incluya la formación para el trabajo”.
El funcionario nacional remarcó que hay que asegurar que estas transformaciones tengan continuidad, construir un camino que sea de todos, para todos, con perspectiva de futuro, ya que se trata de políticas de Estado de largo plazo.
Ante una consulta sobre otras prioridades del Poder Ejecutivo en el área educativa, indicó que hay que mejorar la alfabetización inicial, al igual que el aprendizaje de todas las asignaturas.
Sobre la creación de las cinco nuevas universidades públicas que están en estado embrionario, indicó que sólo dos (Tigre y Pilar) tienen estado parlamentario, mientras que las de la Cuenca del Río Salado (Cañuelas), la nacionalización de la Provincial de Ezeiza y la de las Madres de Plaza de Mayo, todavía no.
Los ministros de Educación de Nación y Provincia de Buenos Aires coincidieron en la necesidad de pensar una nueva enseñanza media que prepare a los jóvenes para trabajar.
En declaraciones radiales, el ministro bonaerense del área, Alberto Sileoni, coincidió en que «la escuela secundaria necesita un cambio más profundo. Aspiramos a que ese cambio vaya para el lado de una escuela con conocimientos básicos y, junto con esto, una fuerte carga de formación profesional».
Se pronunció a favor de “un secundario atractivo para los sectores de muchachos y muchachas que no pueden hacer frente a un secundario extenso, por diferentes razones”.
Para ambos funcionarios, la primerísima prioridad es que, antes que empiecen las clases, los chicos y chicas estén vacunados.
Hemos pensado hace dos siglos una escuela secundaria con un fin educativo, pero cambió el mundo, cambiaron los jóvenes y es un desafío pensar qué escuela necesita la Argentina que queremos.
Este es el tiempo de la escucha y las transformaciones. Un tiempo que no se puede perder. ¿Hasta cuándo tendremos que esperar?