Día Mundial de la Pasta

martes, 25 de octubre de 2022 · 08:46

Desde 1995 se celebra cada 25 de octubre el Día Mundial de la Pasta. Y es que, ¿quién no ha comido pasta alguna vez? La pasta es uno de los productos más completos por su propiedad nutritiva, energética y económica. ¡También merece un día especial en el calendario!

La finalidad de esta efeméride es resaltar los beneficios nutricionales que aporta la pasta a la salud de las personas.

Sin duda, la pasta se ha convertido en un alimento mundial. Por ejemplo, en Argentina el consumo per cápita de las pastas ha crecido de los 8 kilos a los 11 kilos por habitante por año.

Harina mezclada con agua a la que se le suma sal y huevo. Así de simple es la pasta, una masa sin levadura, que se cocina hirviéndola o al horno.

Existen unos 600 tipos y formas distintas de pastas, que se cocinan de diferentes formas dependiendo del país. La más popular fuera de Italia es el espagueti.

 

BENEFICIOS DE LA PASTA

A continuación, compartimos algunos beneficios del consumo de este gran producto alimenticio conocido a nivel mundial: la pasta.

Es altamente recomendable en la dieta diaria de atletas y deportistas, debido a la lenta asimilación de los hidratos de carbono, contribuyendo al rendimiento de la actividad física.

  • Contiene un elevado porcentaje de gluten y celulosa, permitiendo saciar el apetito.
  • Contiene bajas cantidades de sodio, siendo el alimento ideal para personas con presión arterial elevada.
  • Debido a su gran versatilidad se puede combinar con todo tipo de alimentos: carnes, pescados, quesos y vegetales, entre otros.
  • Son alimentos bajos en grasas, siendo recomendables para personas con colesterol elevado.
  • Las pastas integrales contienen potasio y fósforo y son ricas en fibras, favoreciendo el tránsito intestinal.

 

ORIGEN DE LA PASTA

Hoy día sigue abierta la discusión sobre los orígenes de la pasta. Aunque la leyenda popular afirma que fue Marco Polo quien introdujo la pasta en Italia después de su exploración del Lejano Oriente a finales del siglo XIII, en realidad, la pasta se remonta al siglo IV a.C. Esto se sabe porque, en una tumba etrusca, se descubrió un grabado en el que se mostraba a un grupo de nativos haciendo lo que parecía ser pasta. Pero también sabemos que los chinos preparaban una comida parecida a lo que hoy conocemos como fideos, desde el año 3000 a. C.

La mitología griega también sugiere que el dios Vulcano inventó un dispositivo que hacía hilos de masa: hablamos, probablemente, de los primeros espaguetis.

La pasta llegó al Nuevo Mundo a través de los ingleses, quienes la descubrieron durante una gira por Italia. Los colonos ingleses llevaron a Estados Unidos la práctica inglesa de cocinar fideos al menos media hora y luego sofreírlos con salsa de crema y queso.

 

La PASTA ARGENTINA: OTRA GRAN PASIÓN NACIONAL

A la Argentina, la pasta llegó entre fines del siglo XIX y principios del XX con los inmigrantes italianos y desde entonces fue construyendo su propia identidad en este lado del mapa.

Quizás podamos decir que un gran número de argentinos creció bajo las únicas e increíbles pastas caseras que se hacían en sus casas, y todavía se hacen, cada domingo. El ritual de mojar un pan en la salsa mientras se cocinan las pastas ya no vuelve hasta el próximo domingo.

Los inmigrantes italianos bajaron de los barcos con muchas incógnitas, incontables deseos, tristezas y esperanzas. Pero también con palos de amasar y con recetas ancestrales de cada uno de sus pueblos, donde la pasta fue siempre parte de sus vidas. Venían con tradiciones sobre cómo hacerlas y cómo acompañarlas con sus salsas, pero Argentina los recibió con los brazos abiertos y muchísimas vacas dispuestas a tentarlos para cambiar su menú.

Esos inmigrantes italianos nunca imaginaron que se pudiera comer tanta y tan buena carne. Algo casi imposible en su tierra, acá se volvió cotidiano, simple, fácil, y es por eso que la carne se metió en la pasta. Se hizo cómplice de cada comida, cambiando recetas y creando nuevos platos, nuevos.

Así nacen los inmortales fideos con estofado y tuco. Un invento de quienes no podían olvidarse de su pasado en forma de tallarines y este lujo de acompañarlos con una extensa porción de carne, haciendo que la salsa de tomate, zanahoria y cebolla, o sea el tuco, convierta esa comida en una gran fiesta. Por eso este plato lo vas a poder comer en cada restaurante que pises en la Argentina, y que no tiene traducción para ser pedido en Italia.

Una mirada especial a este mundo de la pasta argentina son los ñoquis. El origen se remonta a 1880 y a una época de escasez en el noroeste italiano, donde la harina de trigo se volvió demasiado costosa y fue reemplazada por las bondadosas y salvadoras papas, con las cuales hicieron un puré y formaron unos bollitos o gnocchi, en italiano. Los argentinos hicieron de esta pasta tan tradicional y popular otro de sus rituales y divulgaron la leyenda que se decía un par de siglos atrás en la zona del Véneto sobre un joven médico cristiano llamado Pantaleón.

Tampoco podemos dejar de comer una pasta rellena que seguramente te hará pensar que tiene sus genes en la península itálica, son los Sorrentinos. Pero no, esta singular pasta circular, que en su interior lleva el clásico relleno de jamón y muzzarella, tiene un origen mítico en un restaurante céntrico de Buenos Aires que se llama Sorrento, inspiración de su cocinero marplatense. De ahí en más, cien historias nacieron, pero lo único verdadero es que es un clásico de las pastas argentinas.

Los ravioles son la pasta rellena que más se come en nuestra patria, y últimamente la vanguardia es crear rellenos gourmet de los más diversos. El original fue siempre una mezcla de sesos de vaca picados y mezclados con espinaca, acelga o borraja, todas verduras simples a las cuales se les agrega una buena cantidad de queso de rallar tipo provolone. Pero hoy los tenés en masas de colores hechos con remolacha, rúcula, hongos, tinta de calamar, zapallo, y rellenos tan dispares como de salmón, cordero, jabalí, langostinos y hasta donde la creatividad argentina siga siendo la consigna para reinventar este clásico una y mil veces.

Aunque el periodista Pietro Sorba dice con conocimiento de causa que a los argentinos nos gusta la pasta blanda, hoy, el 85% de la que compramos y preparamos en casa es seca: cuestión de practicidad o de presupuesto.

Ya no existe la figura de la mamma o de la nonna, se reemplazó por la de los artesanos al frente de locales de “nueva pasta”, que se multiplican como los hongos. Igual que otros alimentos, las pastas se sofisticaron. Llegaron cocineros y productos de Italia, como la sémola de grano duro, las pastas secas y sus accesorios. Aprendimos a no inundarlas de salsa, a comerlas al dente, con aceite de oliva virgen extra, hierbas, o vegetales. Los chefs y los comunicadores ayudaron a sublimarlas.

Hoy, a la pasta, le decimos que pertenece a ese mundo mágico del comfort food, definición lejana puesta de moda para expresar comida rica, casera, inolvidable, cercana, amigable, familiar, perfecta.

Una propuesta para celebrar este día: ¡Disfrutemos comiendo una rica pasta!

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