Las ardillas, que desde hace algún tiempo habitan en los barrios más agrestes del distrito, ya pueden divisarse también en el centro de Pilar.
Las ardillas, que desde hace algún tiempo habitan en los barrios más agrestes del distrito, ya pueden divisarse también en el centro de Pilar.
Para sorpresa de vecinos y transeúntes, ejemplares de estos animales fueron divisados esta mañana circulando por los cables del tendido eléctrico de la calle 11 de septiembre.
Las ardillas comenzaron a verse en zonas del distrito desde poco más de una década. Barrios como Carabassa o San Jorge, así como localidades como Manzanares y las urbanizaciones linderas al Río Luján, fueron los primeros lugares en los que aparecieron estos animales, simpáticos a primera vista pero que pueden ocasionar varios problemas.
En el mes de mayo de este año, desde la secretaría de Política Ambiental en Recursos Naturales del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, advirtieron sobre una invasión de ardillas de vientre colorado en la Ciudad y provincia de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza. La situación causa preocupación entre las autoridades locales ya que pueden comerse cables de telecomunicaciones, atacar plantaciones o transmitir enfermedades como la leptospirosis.
Plaga
La especie que habita en Pilar es la llamada ardilla de vientre rojo o Callosciurus erythraeus. Es originaria de Asia y se introdujo en Luján en 1970, desde donde se ha dispersado a partidos vecinos por causas naturales y también por causa del hombre, quien la suele trasladar de un sitio a otro de manera ilegal.
Entre los problemas que acarrean, el más señalado por los vecinos es el daño que provocan en los cables, que muchas veces deriva en cortes de luz o de internet prolongados.
También pueden ocasionar inconvenientes vinculados a la salud, dado que estos animales pueden ser portadores de enfermedades como la leptospirosis. A su vez, al no tener depredadores naturales en la región, se reproducen casi sin oposición.
"Como las ardillas no tienen depredadores, avanzan sobre el ecosistema sin ningún control", advirtió Florencia Gómez, secretaria de Política Ambiental en Recursos Naturales, para agregar que "lo principal es detener la curva de crecimiento, y para eso hay que poner en alerta a la gente, que avise a las autoridades apenas ven un ejemplar y ahí ya hay distintos métodos de control".
