Por la pandemia

La dura supervivencia de los gimnasios locales

Será uno de los últimos rubros en reabrir tras el coronavirus. Se reacondicionan para la vuelta pero dicen que ya casi no tienen resto. “La situación está muy difícil”, advierten.
martes, 23 de junio de 2020 · 08:05

Uno de los rubros más afectados por la pandemia son los gimnasios, que todavía no saben a ciencia cierta cuándo podrán volver a abrir sus puertas. Pilar no escapa a esta realidad y son varios los que manifiestan su preocupación ante la incertidumbre que les despierta el no saber cuándo podrán abrir. Mientras tanto, reacondicionan sus instalaciones y piensan nuevas formas de trabajo, esperando resistir hasta que el Gobierno disponga su reapertura.
HP Gym (Chacabuco 432) nació hace más de tres años de la mano de Heveri Ponsiano, que hace casi veinte trabaja en el distrito. A él, como a muchos de sus colegas, la cuarentena lo golpeó muy fuerte y trata de encontrar nuevas formas de generar ingresos para poder seguir sosteniendo a su personal y los gastos que todavía hoy tiene que seguir afrontando.
“Me costó veinte años abrir mi propio negocio, no lo voy a cerrar, voy a esperar hasta último momento y si tengo que vivir a pan y agua para no cerrarlo, voy a hacerlo. Pero el panorama de no saber hasta cuándo, esa incertidumbre total, me parece una locura”, manifestó Ponsiano, en diálogo con El Diario.
En este caso, diez familias viven del gimnasio. Además, “los impuestos siguen viniendo igual, la luz, el agua, el monotributo”. “Este formato de cuarentena es impresionante”, consideró Ponsiano que, a pesar de que está de acuerdo con la necesidad de cuidarse, entiende que “esta forma de cuarentena está agotada, no aguantamos un mes más”.
En una situación similar, o quizás aún más compleja, está el gimnasio Domus Athletic. Semanas atrás, el dueño del gimnasio, José Vázquez, concretó la mudanza del local: desde la calle San Martín, se instalaron en uno más amplio, sobre la calle Lagrave 451,  pero días después tuvieron que enfrentarse con la cuarentena, que cambió por completo sus planes.
“Previo a todo esto, el 1º de marzo, nos dieron la llave de un nuevo local y nos íbamos a mudar cuando nos agarró la cuarentena empezando a restaurar”. Recién semanas atrás pudieron retomar los trabajos de restauración para poner a punto el lugar y estar listos para volver a abrir, cuando tengan la autorización de hacerlo.
Para Vázquez, que también es kinesiólogo, “es una situación compleja porque nos agarró con dos alquileres, invirtiendo plata. Los ingresos se nos fueron limitando y estamos tratando de ser positivos, intentando avanzar para no terminar cerrando de manera definitiva”.
“No analizamos el cierre, salvo que esto se extienda mucho más y no podamos cumplir con los gastos. Porque los gastos fijos siguen, y cerrar después de esta inversión sería una catástrofe”, apuntó quien fundó Domus hace 14 años.
Por su parte, los dueños de Gymnos, ubicado en la Sociedad Italiana desde 2014, se mostraron un poco más optimistas. Manifestaron que “la decisión del gobierno de extender la cuarentena “nos parece justa y necesaria” y aseguraron que “a pesar de todos los efectos negativos que causa la cuarentena en algunos aspectos, lo principal y primordial es preservar la salud”.


Reinventarse
En el caso de HP Gym, ya están pensando en un sistema de turnos para limitar la cantidad de gente adentro del local.
Además, puntualizó Ponsiano, “la gente no va a poder utilizar los vestuarios, se van a higienizar las entradas, va a haber distancia entre máquina y máquina, alcohol en gel en cada una de las estaciones y el personal va a tener que estar con barbijo. Esto como básico, y después lo que el Municipio nos pida”.
De igual manera, Vázquez indicó que “estamos intentando reflejar el protocolo que se está usando en el interior del país para cuando nos permitan abrir”.
Finalmente, Agustín Fernández, de Gymnos, contó que “logramos sostener un mínimo ingreso con pequeños alquileres de materiales de entrenamientos –al igual que en los otros dos casos-para poder sustentar nuestros gastos mínimos y el apoyo de la institución reduciéndonos en un 50% el alquiler”.
 

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