Trabajo de investigación

Revelan los secretos arquitectónicos de la construcción de la Iglesia

Comenzó a hacerse de barro y luego se le agregó cal. Su estilo combina el colonial americano con el barroco italiano. Sin planos originales, los reconstruyeron con fotos y croquis.

Por Redacción Pilar a Diario 19 de abril de 2020 - 08:14

Con casi dos siglos de historia desde que comenzó a erigirse, la Iglesia Nuestra Señora del Pilar es sin dudas el edificio más emblemático del distrito. Declarado Monumento Histórico Nacional desde 1994, son muchos los datos que se conocían hasta el momento en cuanto a fechas clave o vecinos que intervinieron en su creación.
Sin embargo, en la actualidad se ha logrado echar luz sobre los secretos de su construcción. El trabajo se enmarca en una investigación realizada por el Colegio de Arquitectos de Buenos Aires - Distrito 5, que dio como resultado el libro “Arte, patrimonio y arquitectura - Compendio gráfico e histórico de las Iglesias y Catedrales del Distrito 5”. 
El volumen, editado por el Espacio de Patrimonio CAPBA Distrito 5, incluye fotografías del arquitecto Pablo Langellotti que permiten aún más valorar la belleza del edificio.

Detalles
Los arquitectos a cargo de la investigación relatan una curiosidad: “Nunca pudimos acceder a un plano”, afirman, por lo que la documentación “se hizo en base a fotos y croquis de relevamiento. Por eso los denominamos ‘croquis planimétricos’ y no planta o fachada”.
Corría 1821, los vecinos ya habían encarado la mudanza desde la ubicación original (el “Pilar viejo”) y la iglesia comenzó a construirse bajo la dirección del arquitecto José Villa.
En el Colegio de Arquitectos Distrito 5 indican que en aquellos tiempos “se realiza utilizando barro como único material. Para la segunda etapa, a partir de 1840, se decide el uso de la cal. Este será el sistema constructivo tanto de la nave principal, como de los pisos superiores”.
En cuanto al templo, se describe: “Se resuelve en una planta en cruz latina, inscripta en un volumen rectangular. Cuenta con dos capillas laterales a modo de transepto. El eje longitudinal remata en un ábside curvo. Se destacan en su nave, amplia y espaciosa los arcos fajones y las lunetas de iluminación. Un doble entablamento recorre su interior, el cual descansa sobre pilastras apareadas”.
En relación al estilo de la fachada, “la misma se resuelve en un principio, en un estilo colonial americano. Poseía en su diseño original un volumen principal y una sola torre lateral del lado derecho, el cual fue modificado al realizarse la segunda torre, dándole así su conformación simétrica actual”.
Sin embargo, “es en 1921 cuando la misma comunidad decide cambiar su lenguaje. De este modo, se transforma en una edificación de estilo barroco italiano. De todos modos –opinan- resulta interesante ver cómo su estilo original no fue del todo reemplazado”, logrando así una llamativa mezcla.
Volviendo a las torres, los campanarios “rematan en cruces de hierro. La torre contaba en sus inicios con cúpula, según ilustraciones de la época”.
Sobre el altar mayor, señalan que “el retablo cuenta con un interesante trabajo de dorado a la hoja”. Y, sobre el acceso principal en la planta del basamento, expresan que “se encuentra demarcado por un pórtico de tres vanos en forma de arcos de medio punto. Un segundo nivel con una hornacina central flanqueada por dos ventanas, remata con un frontis mistilíneo”. 

 

Reliquias
• El vía crucis de la iglesia data del 1600, con textos en francés y en castellano, que hablan del origen latino puro que tiene. Sólo hay uno similar en la Parroquia de San Damián, provincia de Forli, Italia.

• Las campanas que se encuentran en las torres parroquiales son de origen italiano. Una de ellas tiene una inscripción que dice: “Estrella matutina, Heredi de Giovanni Bozzoli, Génova Exsumitibus” de Vicente Piñeiro de Melo, 1845.


Recorrido

Una historia que camina rumbo al bicentenario 

El 8 de octubre de 1797, una comisión de vecinos del Pilar Viejo se reunió para tratar el traslado de la parroquia a una zona más elevada, ya que la zona original era poco más que un bañado pantanoso.
Fue así como recién en junio de 1803, el virrey Basabilbaso aprobó la construcción de la nueva iglesia. La propietaria de los terrenos era la vecina Josefa Pérez de la Rosa, bisnieta de María Cabezas –quien donó tierras para la primera capilla-.
La construcción comenzó en 1821 (el pueblo había comenzado a trasladarse unos años antes), con Lorenzo López como alcalde. Su construcción estuvo en manos del arquitecto José Villa, contando con el apoyo del párroco José Vicente Arraga.
A partir de 1830, los trabajos comenzaron a discontinuarse por cuestiones presupuestarias. Con varias interrupciones, entre ese año y 1855 se ejecutaron la nave principal y los pisos superiores. Además, contaba con solo una torre.
Luego de una inspección, en esta época se comprueba la existencia de varias rajaduras, algunos elementos asentados en barro, con cal otros; irregularidades en cimientos y bóvedas. Ante este cuadro de situación se sugiere la demolición de gran parte del edificio, y surge la propuesta de nuevas obras. Ya bajo la dirección del arquitecto Roque Petrochi, el 24 de diciembre de 1856 se bendijo a la Iglesia Nuestra Señora del Pilar.
En 1921, al cumplirse el centenario de su comienzo, se construyó una nueva torre (la de la derecha, mirando desde el interior hacia afuera), dándole ese nuevo toque de barroco italiano antes mencionado, obra del presbítero salesiano y arquitecto Ernesto Vespigniani. La construcción fue presidida por Ángel Alonso Reyes.
a


 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar