Desde la Secretaría de Salud de Escobar le confirmaron ayer a El Diario que Pablo Mediavilla, el joven de 26 años que se habría contagiado hantavirus cuando trabajaba en la empresa FV de Villa Rosa, evoluciona de manera favorable. No obstante, en la tarde de ayer, el paciente abandonó la Clínica Fátima de ese distrito y fue trasladado al Hospital Muñiz de la Ciudad de Buenos Aires.
Horas antes, desde esa misma cartera indicaron que continuaba “en terapia intensiva pero se encuentra estable aunque continúa con respirador”. Asimismo, aclararon que todavía no han podido determinar que se trate efectivamente de hantavirus pero están a la espera de los resultados que, en los próximos días, llegarán desde la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (ANLIS) Dr. Carlos Malbrán.
Por su parte, la directora de Medicina Preventiva de Pilar, Ana Valentinuz, explicó que luego de la visita que realizaron junto al director de Zoonosis, Marcelo Bradley, a la planta de FV, en Villa Rosa, no encontraron anormalidades y tampoco pudieron ver roedores. Sin embargo, se colocaron tramperas para intentar ver qué tipo de roedores se encuentran.
En este sentido, Bradley explicó: “Roedores siempre hay en todos lados. Como no sabemos qué tipo puede haber, la sugerencia fue poner tramperas y cebos para poder identificarlos. En caso de que atrapen algo y no sea un roedor común, como puede ser un cuis o una rata blanca, negra o parda, lo van a acercar a Zoonosis para estudiarlo”.
En tanto Valentinuz hizo hincapié en que la población mantenga la calma pero ante cuadros de fiebre alta, dolores articulares y musculares y dolores abdominales intensos se acerquen al centro de salud más cercano. Igual recomendación les dio a las autoridades de FV ante cualquier síntoma que presente alguno de los empleados.
De cualquier modo, la funcionaria explicó que la cepa presente en Buenos Aires no es la misma que circula en el sur, cuyo rasgo distintivo es que se contagia entre humanos.
Así, detalló: “El grado de gravedad del virus depende mucho de qué tipo de cepa se trata, de las características de la persona y del tiempo de exposición. La cepa que hay en Buenos Aires no se contagia por contacto interhumano como sí sucede en la que está presente en el sur, que es la Andes sur”.
A su vez, especialistas en infectología aclararon que la vía de contagio más frecuente es por inhalación, al respirar el aire contaminado por el virus eliminado por el excremento, la orina o la saliva del roedor infectado.




