Al menos ocho de las cámaras que registrarán infraccioens para cobrar fotomultas fueron atacadas por manos anónimas, pese a que todavía no están funcionando en forma oficial.
Se trata de las cámaras fijas que fueron instaladas en todas las rutas que atraviesan el distrito y que deberán ser reparadas y reacomodadas antes de tener la homologación.
El conflicto por los despidos en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) demoró mucho más de lo previsto las calibraciones de las cámaras. Por esa razón, si bien toman las fotografías, las multas no son labradas. Pero ese no es el único problema con el que se encontraron las autoridades.
En los últimos días, se registró una serie de ataques a las cámaras fotográficas del sistema a cargo del Centro de Investigación de Desarrollo e Implementación de Proyectos sobre Seguridad Vial (CENSEVIAL), que deberá hacerse cargo de los daños.
Las primeras atacadas fueron las dos que están instaladas en la ruta 234, en el ingreso a Presidente Derqui, donde torcieron los postes que sostienen los ojos vigías hacia el asfalto en forma recta. Se cree que fue apedreándolas o atándoles una soga.
Además, en el ingreso al barrio Las Lilas, se llevaron los carteles indicadores de la velocidad máxima y el que advertía sobre la fiscalización de velocidades.
Sobre la ruta 28, camino a General Rodríguez, fueron más allá e intentaron arrancar el poste que sostiene la cámara y si bien no lo lograron, pudieron romper el cemento que lo sostiene y dejaron la cámara girada en sentido contrario.
En ese caso, dejaron bien en claro que la intención era desterrar el ojo vigía de ese lugar.




