Los obispos de todo el país, reunidos en asamblea plenaria en Pilar, destacaron ayer la “gran alegría” que representa la próxima beatificación del obispo de La Rioja, Enrique Angelelli y sus compañeros mártires, que se producirá el 27 de abril del año próximo.
Así lo afirmaron en un mensaje titulado “Pascua riojana, alegría de la Iglesia”, dado a conocer ayer a la tarde a la prensa, durante el cuarto día de deliberaciones de la asamblea plenaria que sesiona en la casa de retiros El Cenáculo de Pilar, bajo la presidencia del obispo de San Isidro, monseñor Oscar Ojea.
“Los obispos argentinos queremos compartir con todos la gran alegría de la próxima beatificación del obispo Enrique Ángel Angelelli, de fray Carlos de Dios Murias, del presbítero Gabriel Roger Longueville y del laico Wenceslao Pedernera. Será el 27 de abril de 2019. Agradecemos de corazón al Papa Francisco, que así recoge el discernimiento de la Iglesia y nos alienta a gastar la vida en el servicio”, señala el mensaje que cita varias frases del obispo de La Rioja.
“La muerte de Angelelli y la forma como murió son una clara coronación de una vida consecuente con sus convicciones y con la misión del pastor de dar la vida por su rebaño. Así selló con su sangre su compromiso por la paz, la justicia y la dignidad integral de la persona humana, por amor a Cristo y a los pobres, en plena coherencia con el Evangelio”, señalaron los obispos.
“Su muerte -en agosto de 1976- se inscribe dentro del contexto martirial de la Iglesia de La Rioja, de la que son expresiones inobjetables la muerte de Murias, Longueville y Pedernera -en julio de 1976-. También confirma la coherencia testimonial de vida, pensamiento y opción pastoral del mismo Angelelli”, remarcó el Episcopado en su mensaje.
Y agregaron: “Angelelli, como fiel intérprete del Concilio Vaticano II, era un vigía atento a recibir las señales de Dios en su Palabra y en la voz de su pueblo, mirando desde la fe la historia donde el Señor se manifiesta. Era un enamorado de la fe de los pobres y del testimonio de los más sencillos. Era un pastor que cuidaba a los últimos y les acercaba el consuelo de Dios”.
Para concluir, citaron palabras del entonces cardenal Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco: “El recuerdo de Wenceslao, Carlos, Gabriel y el obispo Enrique no es una simple memoria encapsulada, es un desafío que hoy nos interpela a que miremos el camino de ellos, hombres que solamente miraron el Evangelio. Así nos quiere hoy la Patria, hombres y mujeres libres de prejuicios, libres de componendas, libres de ambiciones, libres de ideologías; hombres y mujeres de Evangelio”.




