El Gauchito Gil volvió a convocar multitudes

Promeseros de distintos lugares del país llegaron para venerar al santo pagano. Ayer, más de 2.000 personas pasaron durante toda la jornada. Hubo agradecimientos, bailes y ofrendas.

9 de enero de 2016 - 00:00
Como cada 8 de enero, el santuario del Gauchito Antonio Gil de Villa Rosa desbordó de fieles del santo pagano que desfilaron dejando agradecimientos y ofrendas.
Gente que se quedó a realizar la vigilia y los que se sumaron durante toda la jornada hasta altas horas de la madrugada de hoy, conmemorando el 137 aniversario de la muerte de Gil.
Al ritmo del chamamé y con varios conjuntos musicales sobre el escenario, la tarde-noche fue la hora pico con más de 1.500 personas que hicieron extender el predio a ambos lados de las vías del Ferrocarril Belgrano Norte e incluso sobre la ruta 25.
Una larga fila de fieles esperaba su turno para dejar su ofrenda y agradecer ante la imagen de Antonio Gil, que para agilizar el paso ingresaban hasta de a tres a la vez.
Vino tinto, cigarrillos encendidos, velas, estampitas y hasta billetes, quedaron a los pies y los laterales de la imagen en agradecimiento a sus cumplimientos.
“Vengo desde Gualeguay (Entre Ríos), como no puedo ir hasta Mercedes (Corrientes, tierra de donde era oriundo Gil) me vengo acá a agradecer al Gauchito”, contó a El Diario Severio Muñoz que se tomaba un breve descanso luego del tercer chamamé consecutivo.
“Somos de Zárate, vinimos ayer hasta Escobar y de ahí caminamos hasta acá cumpliendo una promesa al Gauchito que siempre nos cumple”, señalaron Jorge y Mariel, ambos vestidos íntegramente con ropa con imágenes del santo pagano.

Familias
“Acá vienen todas familias a agradecer y disfrutar todo el día y la noche”, explicó Ramón que aseguró que todos los años llegan desde distintos puntos de Buenos Aires y provincias.
El escenario no tuvo descanso y más de una docena de grupos chamameceros pasaron por él, haciendo bailar a todos los presentes que no le daban tregua a sus botas.
Villa Rosa vivió una vez más una gran devoción popular por Antonio Mamerto Gil Nuñez, que nació en Mercedes en 1840 y fue asesinado en 1878, a pocos kilómetros de esa localidad, donde hoy se encuentra su santuario central.
Cuenta el saber popular que el primer milagro del Gauchito Gil fue el que benefició a su propio verdugo, a quien le dijo que debería rezar en su nombre por la vida de su hijo que estaba muy enfermo. El verdugo así lo hizo y su hijo sanó milagrosamente.
“Hasta el día que me muera voy a venir a agradecerle por todo lo que tengo y sé que él no nos va a defraudar por más que los políticos de turno lo hagan”, enfatizó Ariel que encendió un cigarrillo y se lo entregó. 

194
Kilómetros hizo Severio Muñoz para llegar a Villa Rosa y agradecer al gauchito Antonio Gil.
 
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