En el último tiempo se ha hablado mucho del crecimiento comercial que tiene la avenida Tomás Márquez en toda su traza hacia la estación de trenes del Ferrocarril San Martín.
Pero junto al crecimiento, los comerciantes aseguran que no solo se multiplican los clientes que viven por la zona o los de paso y denuncian la invasión de huéspedes poco agradables, como lo son las ratas.
“Está lleno de ratas. Si mirás a la tardecita, las ves cómo salen de los árboles y caminan por esos cables”, aseguró José, sentado en su local y señalando la maraña del cableado.
El mismo comerciante señaló que colegas de otras cuadras vienen manifestando desde hace tiempo que están preocupados por sus locales en los que venden alimentos y deben tener cuidado que las ratas no se metan por ningún lugar.
“Viven luchando contra esa plaga”, remarcó el comerciante.
El Diario continuó la recorrida y recogió más testimonios: “Es impresionante ver cómo circulan por los cables como si fuesen autopistas”, explicó Jacinto y contó: “Por suerte yo no vendo alimentos, porque el otro día entró un cliente y mientras lo atendía, vi que un bulto negro se movió rápido hacia el mostrador y era una rata. Menos mal que me di cuenta y logré sacarla”, contó.
El joven comerciante señaló que es común ver ratas en la traza de la avenida y coincidió con José en que los árboles parecen ser sus guaridas: “Creo que si partimos un árbol de estos salen cientos de ratas”, lanzó.
Fobias
Entre los comerciantes que aseguran haber visto a los roedores adueñarse de los cables, los árboles y las veredas por las noches, Andrés confesó su fobia con las ratas y sostuvo que muchas veces las ve caminar por los cables y meterse en los árboles.
“No estamos hablando de una sola rata, son muchas las que salen todas las tardes por acá”, relató y aseguró que no es el único lugar comercial de Pilar en el que se ven roedores caminar por los cables y las veredas.
En ese sentido, empleados de un local que vende alimentos contaron que los cuidados que deben tener son muchos, tanto con la mercadería como con la basura que sacan al bajar las persianas.
“La verdad es que cada vez parece haber más ratas en la zona y tenemos que estar atentos, no solo porque no entren por la puerta, sino cerrar ventanas y cada lugar por el que se pudieran escabullir”, contó Martina.
Mientras que Ezequiel señaló que debieron sellar hasta los huecos por donde pasan los caños del aire acondicionado y el cableado con material expansible para evitar que tengan alguna chance de ingresar. Incluso asegurar las rejillas y revisar todos los desagües.
“Se fumiga y se mantiene la higiene, pero verlas caminar por los cables y andar sin temerle al movimiento de gente, es como que nos obliga a reforzar todos los cuidados que tenemos”, expresó el comerciante.
La preocupación no es solo de los comerciantes, ya que muchos de ellos viven en la zona y hasta detrás de sus locales, pero los que no son comerciantes, aseguran que también toman precauciones en sus casas.
El dato
No solo en la avenida Tomás Márquez se ven ratas caminando por los cables. Según vecinos, pasa algo similar en la peatonal durante la noche y en otros puntos del centro pilarense, también se esconden entre los árboles y salen en horario nocturno.