Vuelve la polémica por las rejas de la parroquia

Los fieles piden reforzar la seguridad y así mantener las puertas abiertas todo el día. Ocurre luego del intento de robo del sagrario y de la aparición de excremento humano.

13 de enero de 2015 - 00:00

Una vez más se pone en discusión el enrejamiento de la parroquia Nuestra Señora del Pilar. El pedido provino desde un grupo de fieles que solicitó la intervención del Municipio para aportar garantías de seguridad suprimiendo las rejas colocadas años atrás. Mientras tanto, desde la iglesia se están barajando alternativas para evitar que se repitan hechos como el que ocurrió días atrás, cuando vándalos ingresaron al templo mientras permanecían las rejas cerradas, intentaron saquear el sagrario y defecaron.

A través de una carta de lectores enviada a El Diario, Juan Carabajal manifestó su descontento por haber encontrado, luego del intento de saqueo, la parroquia cerrada durante el momento en que habitualmente acude.

“Es injusto que no podamos ingresar al templo por causa de algunos delincuentes”, mencionó el vecino en el documento sobre las pocas horas del día en las que se puede ingresar al templo a orar. Al mismo tiempo, solicitó que se busque reforzar la seguridad para que la parroquia se mantenga abierta como ocurría hasta hace algunos años, cuando luego de varios actos vandálicos, el expárroco José Ramón de la Villa decidió colocar rejas.

“Creo, en mi humilde entender, que podríamos evitar el enrejamiento, con decisión política y cristiana”, remarcó para solicitar al intendente que evalúe la posibilidad de utilizar a dos hombres de la seguridad comunal para custodiar el templo “y que cada creyente pueda asistir cuando lo desee o lo necesite”, agregó.

 

Más seguridad

Una de las personas que se opuso al enrejamiento de la iglesia fue el mismo párroco del templo, Jorge Ritacco, al momento de ocupar el lugar que dejó José Ramón. El actual titular de la iglesia en Pilar, luego de ocurrido el intento de saqueo del templo y tras hallar excremento humano el primer domingo de enero, había advertido que era muy reciente pensar en medidas pero que las evaluarían.

Aunque El Diario no pudo volver a dialogar con Ritacco, desde la parroquia remarcaron que son varias las alternativas pensadas para que no vuelva a suceder lo que hace dos domingos atrás.

“Una de las alternativas es poner algún tipo de alarma pero todavía no hay ninguna solución tomada”, indicó el diácono Alberto Marzano.

Por su parte, el responsable de la comunicación de la parroquia, Alberto Alindo, explicó que colocar guardia en la iglesia es dificultoso por los costos, pero no es imposible mantener las puertas abiertas: “Es la casa de Dios y no debería haber custodia. La verdad no hay otra”.


El dato

Sorpresivamente, ayer por la tarde se pudo ingresar a la parroquia, solo abierta durante las misas.

 

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