La maestra repostera y sommelier de chocolate, Alba Contreras, compartió con El Diario parte de la sabiduría adquirida a lo largo de toda una vida dedicada a la manipulación artesanal del cacao. Si todavía no abrieron los huevos de Pascuas, están a tiempo de sacarle el mayor provecho a su sabor.
Las empresas subestiman la pureza de este elixir milenario e insisten en impregnarle una marca apuntando directo hacia el lucro. En el transporte público se lo interpela como el “deleite de chicos y grandes”, sin embargo, no se ha difundido mucho acerca de la utilización al máximo de su sabor.
“Comer un chocolate no es masticarlo, es disfrutarlo, hacerlo durar, dejar que se pierda con el calor de la boca toda la textura del chocolate. De esa manera lo disfrutamos”, señaló Contreras, que a lo largo del año dicta 40 cursos diferentes en cuanto a diseño, elaboración y complacencia del elixir degustado por primera vez por los Orlecas, 1500 años antes del nacimiento de Cristo.
Será hoy el momento en el que este producto invada la mesa pascual, adjudicándose la etiqueta del principal protagonista de la sobremesa, tan esperada por los golosos de todas las edades, con paladares diferentes.
“Los jóvenes eligen chocolates con leche y crocantes, los adultos eligen ya los chocolates oscuros, los amargos y semi amargos, con fruta seca. Los niños, chocolate con leche puro, con dulce de leche y con formas y colores, lo que los tienta es el aspecto externo”, explicó la mujer, inconcientemente dando indicaciones para la hora de la repartija del postre.




