En los últimos días, consultados por El Diario, una gran cantidad de lectores expusieron sus problemas a la hora de utilizar los servicios tanto de PAMI, PROFE e inclusive las obras sociales y empresas de medicina prepaga, contando casos en primera persona o vivencias con familiares.
“PROFE es una vergüenza –expresó Yany Pardo-, mi mamá necesita urgente una prótesis que fue pedida en julio y todavía está en compras. Es una urgencia, porque es una prótesis de cadera...”.
La joven agregó que “hay gente con la que nos cruzamos en el hospital y hace un año o un año y medio que está esperando. ¿Qué queda para nosotros, que vamos recién 5 meses? Juegan con la salud de la gente”.
Por su parte, Yanina Jerez relató su caso indicando que “PROFE no sirve. Tengo a mi mamá diabética con insulina y llevás la receta a la farmacia y tardan 3 a 4 meses. Según la farmacia es culpa de PROFE, y así son: se echan la culpa el uno al otro y mientras tanto los pobres diabéticos se quedan sin insulina. Si no es por el Centro de Diabetes, no sé qué sería de ellos”.
Asimismo, Eli Lorenzo comentó que sus padres “tienen PAMI y la verdad que si no tuviera tanta burocracia sería mejor. Siempre le encuentran el pelo al huevo, si llevás los documentos que te piden, siempre son pocos y hay que ir a buscar algo más. Veo a los abuelos ir y venir, me da lástima e indignación que pase esto”.
Además, Marta Escobedo calificó a PAMI como “una porquería. Mi mamá está internada, mi papá tiene EPOC, viven solos en Grand Bourg y PAMI no se digna a mandar un asistente social para aprobar un subsidio de menos de mil pesos. Ahora a mi mamá le amputaron la pierna, lamentablemente. Vamos a ver qué vueltas nos dan por una silla de ruedas…”.






