Unas mil personas demostraron su devoción por el Gauchito Gil

Se juntaron en el predio ubicado en Saavedra Lamas y ruta 25. Desde temprano formaron fila para agradecer y pedirle al santo pagano. Luego llegó la hora del chamamé, tragos y empanadas.

9 de mayo de 2013 - 00:00

Como cada 8 de mes los fieles se acercaron hasta el santuario que tiene el Gauchito Antonio Gil en Villa Rosa. El santo pagano recibió ofrendas de agradecimientos y promesas. Estampitas, velas rojas, le ofrendaron unas mil personas que desde entrada la tarde se acercaron al predio ubicado en la intersección de la calle Saavedra Lamas y ruta 25.

“Vengo a agradecerle porque le pedí por la salud de mi marido y él lo concedió y por suerte lo tengo conmigo”, contó a El Diario Carmen Rinaldi.

 

Mientras aguardaba su turno para llegar al gauchito, en una fila que alcanzaba los cien metros, con un manojo de velas rojas, Ramón Juárez de 57 años, enfatizó: “pensé que no iba a conseguir jamás trabajo, por mi edad vio, pero vine y le hice una promesa de venir todos los 8 y acá estoy agradeciéndole”. 

 

Así cada devoto de Antonio Gil pasaba hasta el altar, donde la imagen rodeada de ofrendas recibía el afecto y agradecimiento de sus fieles.

“Mi papá nos contó los milagros que el gauchito hace y nos pidió que siguiéramos siempre la tradición de venir a pedirle y agradecerle y todos los 8 acá estamos”, relató Pamela que desde La Lonja fue a venerar al santo pagano.

 

Fiesta

Ya entrada la tarde-noche los fieles que llegaban ya no se iban del santuario hacia sus casas, sino que se quedaban a disfrutar de la fiesta.

Vestimentas como la de Antonio Gil, bombachas rojas, pañuelo del mismo color, camisa blanca, sombrero, facón y hasta botas con espuelas que rechinaban ante el paso firme al ritmo del chamamé.

Si bien la mayoría no llevaba el atuendo que mostraban algunos, sí elegían quedarse a bailar y compartir una cerveza, un vaso de vino y algunas empanadas. Mientras que la santería también tenía abiertas sus puertas para vender estampitas, velas y otros elementos alusivos.

Lógicamente entre tanta gente, los vendedores ambulantes llegaron con distintos productos, que si bien nada tenían que ver con la devoción por el Gauchito Gil, también eran vendidos.

 

El dato

¿Quién era el gauchito Gil? 

Si bien no hay una única versión sobre quién fue Antonio Gil, la más popular y tomada por sus fieles es la que lo recuerda como un joven trabajador rural correntino.

La leyenda cuenta que luego de participar en la guerra de la Triple Alianza, Gil fue reclutado por el Partido Autonomista, para pelear en la guerra civil correntina contra el opositor Partido Liberal, pero desertó. Dado que la deserción era delito, fue capturado y colgado en un árbol de espinillo y muerto por un corte en la garganta. Según la leyenda, Gil le dijo a Zalazar, su verdugo, que debería rezar en su nombre por la vida de su hijo, que estaba muy enfermo.

Luego de matarlo Zalazar llegó a su casa y encontró a su hijo al borde de la muerte, entonces le rezó al Gauchito Gil y el enfermo sanó milagrosamente.

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