Desde CONIN advierten que hay más chicos que llegan sin comer

Brinda educación nutricional a madres de niños en riesgo alimentario. A mediados de año habrá quintuplicado el cupo inicial. El 80% de las embarazadas que participan son adolescentes.
jueves, 9 de mayo de 2013 · 00:00

Como respuesta a una demanda social en ascenso, la Fundación Cooperadora para la Nutrición Infantil (CONIN) que funciona en Derqui amplía el cupo de niños menores a cinco años que participan de sus programas de educación para la nutrición sana.

Necesidades que van en aumento, alimentarias, educativas y afectivas en la misma medida, llevaron a la institución mendocina que también funciona en el barrio Toro de Presidente Derqui, a quintuplicar la demanda con la que iniciaron su camino en mayo de 2010.

Cuando se cumplen tres años de su apertura, el cupo inicial de 20 niños con el que abrió comenzó a funcionar crecerá a 100 hacia mediados de año, tal como anticiparon desde la institución a El Diario.

El programa está desarrollado para niños que presentan algún índice de desnutrición o están en riesgo nutricional. Una vez por semana, deben participar de actividades con su madre quienes –además- reciben una capacitación sobre nutrición y cocina a fin de desarrollar hábitos saludables en la familia.

Actualmente concurren 66 chicos de 37 familias, indicó Paula Matheos, una de las responsables de la entidad para agregar que “podemos recibir hasta 25 chicos diarios, y vamos a sumar un cuarto día por semana”, de modo que la proyección es elevar el piso a una centena de atenciones, aseguró.

No obstante, la psicóloga advirtió que “tratamos de que la demanda provenga a través de los centros de salud, porque queremos que el bolsón de comida sea una herramienta más y, en realidad, darle más peso a los hábitos de crianza”.

En este sentido, desde la entidad buscan diferenciarse del asistencialismo. “No queremos llenar el centro porque las familias tengan problemas para comprar la comida, para nosotros es importante que haya un cambio mucho más profundo”, manifestó Matheos.

 

Hambre

El contacto diario con una realidad marcada por las carencias les permiten a las responsables de CONIN brindar un diagnóstico social. En este sentido, la psicóloga aportó un dato que para la institución es clave.

“Desde agosto del año pasado empezamos a notar una situación que nos llamaba la atención: los chicos llegaban a la jornada nerviosos, con poca posibilidad de atender a las actividades y nos dimos cuenta que muchos llegaban sin comer”.

Aunque en el programa de actividades estaba prevista solo una merienda al finalizar las actividades del día, la entidad debió incorporar una ración de comida al ingreso de los menores.

“Tuvimos que incorporar arroz con leche apenas llegaban y notamos que los comen verdaderamente de forma voraz”, señaló Matheos. Sin embargo, con cautela aclaró que “no podemos afirmar si es porque comen menos o por una mala cultura alimentaria donde la comida se reemplaza con una mamadera con bizcochitos”.

De todos modos, remarcó que “las madres nos transmiten que cada vez les cuesta más llegar a fin de mes y eso va en detrimento de la calidad de los alimentos”.

Por este motivo, cada familia que participa del plan recibe semanalmente un bolsón de alimentos frescos con alto valor nutricional como carne, frutas y verduras.

 

Con amor

La capacitación que reciben las madres no se circunscribe a recetas de comidas saludables sino que apunta a la modificación de los hábitos, desde volver a reunir a la familia en la mesa hasta el contacto físico entre la madre y el niño en el momento de la alimentación.

“No sirve de nada una cucharada de comida sin amor”, sintetizó la profesional y añadió: “tenemos que demostrarle a los chicos que los queremos y esperamos que crezcan sanos”.

 

66

Chicos menores a cinco años participan hoy del programa. A mediados de año sumarán un nuevo día de atención y el número llegará a 100.

 

En riesgo

Son adolescentes el 80%  de las embarazadas

CONIN cuenta con un programa para embarazadas con principios de desnutrición o con riesgo alimentario a fin de prevenir que den a luz bebés con bajo peso. Actualmente, participan 21 chicas de las cuales 16 tienen entre 14 y 20 años. Cuatro de ellas tienen 14 y 15 años.

“Las chicas más jovencitas son las que están en mayor riesgo nutricional”, señaló la psicóloga Paula Matheos, responsable de CONIN. No obstante, aclaró que “el mismo problema aparece también en mayores de 30”.

Además de educación alimentaria, en el centro las embarazadas reciben clases de yoga con el objetivo de prepararlas para un mejor parto. En el mismo sentido buscan estrechar el vínculo entre la madre y el bebé, entendiendo la importancia que juega el afecto en el desarrollo del niño.

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