El día que se buscó a un cura para exorcizar al cuartel de bomberos
La revelación hecha por El Diario en su edición del domingo sobre las historias de fantasmas que se tejen en el interior del cuartel de bomberos de Pilar (con foto de supuesta niña espectral incluida), tomó una gran repercusión en medios de todo el país.
En las últimas horas, algunos testimonios se sumaron a los que ya habían brindado su experiencia, recordando que en un momento se pensó en recurrir a ayuda religiosa, teniendo en cuenta el nivel de fenómenos que ocurrían en el recinto de Ituzaingó y Tucumán.
Ocurrió a fines de los ’90, cuando los sucesos inexplicables eran aún más intensos que en la actualidad: “Ahora es menor, pero antes, hace unos 15 años atrás, se escuchaban ruidos y hasta llantos mucho más seguido”, comentó L., un bombero consultado, quien agregó que “se calmaron en una época pero después volvieron, como ahora, que apareció la nena en una foto”.
Asustados por lo que estaba ocurriendo, algunos bomberos pensaron en una posible solución: le fueron a pedir a un conocido cura de Pilar (no, no fue José Ramón De la Villa) si podía ir hasta el cuartel para bendecirlo o –directamente- exorcizarlo de aquello que los atormentaba.
Dio la casualidad, o no, que el cura era precisamente primo del jefe del cuerpo en ese entonces. Ni lerdo ni perezoso, el sacerdote lo llamó y, contrariamente a lo que pensaban los efectivos, no se tomó el asunto muy en serio, desestimando las historias de aparecidos y negándose a realizar la ceremonia. “Se reía y se lo comentaba al jefe, no podía creer que los bomberos creyeran en fantasmas”, recordó la fuente consultada por El Diario.
Si bien con el tiempo se bendijeron autobombas, como recuerdan los testigos, no fue a causa de estas historias sino como parte de una ceremonia habitual para determinadas instituciones. “De paso se bendijo al cuartel”, recordó el bombero consultado. Es un secreto a voces que varios se sintieron aliviados por la caída de agua bendita…
Creyente
Aunque él nunca tuvo la posibilidad de cruzarse con la niña fantasma de la que todos hablan, L. expresó: “Yo particularmente no pasé por nada de lo que cuentan, pero sí reconozco que entrar al galpón de noche te da un c… bárbaro. Es un miedo terrible, pasamos a los mangos (sic) sin mirar para atrás por miedo a que aparezca alguien, después de todas las cosas que se dicen…”.
Y, sin dudas, afirma: “Yo creo en esas cosas, creo que pueden pasar, más viendo la foto”. Y recordó que “el día que un compañero vio a la nena en la guardia –hace unos diez años- estaba pálido pero no dijo nada, recién lo comentó como una semana después. Creo que es verdad”.
El dato
Los fenómenos del cuartel de Pilar tomaron repercusión a partir de la publicación de una foto en la que –detrás de un bombero de guardia nocturna- aparece el rostro de una nena.