Una vecina de la localidad de Derqui denuncia haber sido maltratada por personal de la Secretaría de Educación, Cultura e Integración cuando fue a reclamar un transporte para poder realizarse unos estudios indicados por el médico.
Se trata de María Violeta Sallent, de 60 años, quien padece artrosis severa de columna y dolor crónico en brazos y piernas. Asimismo, tiene un reemplazo en las dos caderas y avanzada osteoporosis, lo que le dificulta la movilidad.
La mujer cuenta con una orden médica para realizarse una densitometría ósea de columna y cadera para lo cual, debe trasladarse a un centro médico de la Ciudad de Buenos Aires.
Para esto, pidió la camioneta dispuesta para el traslado de personas con capacidades diferentes de la UMGE pero tras una primera ida infructuosa, no volvió a conseguir que se la facilitaran.
“La primera vez que fui fue justo cuado fueron las inundaciones, el 3 de abril y cuando llegamos las máquinas no andaban”, explicó Sallent a El Diario.
Luego, aseguró, “pedí turno otra vez más y en la UMGE me dijeron que no me podían llevar”. Lo mismo se repitió otras dos veces, la última el día de hoy.
“La última vez que hablé me dijeron directamente que no me podían llevar y que me las arregle sola”, expresó la mujer. En este sentido, señaló que “les pedí que me sacaran ellos el turno de acuerdo a la disponibilidad que tengan, pero me dijeron que el turno me lo tenía que sacar yo”.
“A la empleada que me atendió –relató conmovida- le dije que dentro de poco voy a tener que ir en una silla de ruedas y me respondió: ‘acá sobran las sillas de ruedas’”.
Maltrato
En 2008 la enfermedad ósea comenzó a ser impiadosa para Sallent que desde entonces se vio obligada a reducir su movilidad y a trasladarse con la ayuda de un bastón.
A causa de esta dificultad se encuentra realizando un tratamiento ambulatorio de rehabilitación en el centro municipal Pilares de Esperanza. No obstante, advirtió que no puede desarrollarlo con constancia porque sus traslados están sujetos a lo que dispongan desde la UMGE. “Cuando hay algún hueco porque vienen para Derqui me llevan”, afirmó.
La misma dificultad la llevó a tener que dejar de trabajar. Hasta entonces, se desempeñaba como empleada doméstica. “Siempre trabajé en negro –explicó- por eso no tengo aportes”.
Por este motivo, tramitó una pensión por discapacidad en la UMGE desde donde sin argumentos del todo claros, aseguró, “me dijeron que tengo que ir a tramitarla a Malvinas Argentinas”.
La frase
“A la empleada que me atendió en la UMGE le dije que dentro de poco voy a tener que ir en una silla de ruedas y me respondió: ‘acá sobran las sillas de ruedas’”, María Violeta Sallent.
