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Disminuyó la venta ambulante en Pilar pero aún faltan controles

Desde las distintas cámaras de comercio resaltaron que no se ha podido erradicar la actividad en los centros comerciales. En Manuel Alberti son avalados por los propios comerciantes.
24 de abril de 2013 - 00:00

El comercio informal ha sido una de las amenazas que, durante muchos años, los comerciantes han señalado ante autoridades. Debido a la desventaja que provoca no tener presiones ni imposiciones tributarias sobre la actividad, los comerciantes han puesto la voz en alto para inducir un mayor control por parte del Municipio, desde hace unos 5 años atrás. Pero en los centros comerciales de las localidades aún se ve presencia de vendedores ambulantes sin controles.

“En 2008 se empezó a hacer ruido sobre el tema y el Municipio comenzó a hacer un fuerte control”, explicó a El Diario, Daniel Castro, presidente de la Cámara de Comercio de Pilar (SCIPA). Al frente de la entidad que nuclea a los comerciantes de la localidad cabecera desde ese año, Castro aclaró que disminuyó en gran cantidad el número de vendedores ambulantes en la zona, aunque aún persisten algunos como por ejemplo en las inmediaciones de la estación de trenes del ferrocarril San Martín, en el centro de Pilar.

“No es sencillo lo del vendedor ambulante porque se lo saca de un lugar y es posible que vuelva al otro día”, explicó Castro, quien destacó que no se registra la presencia de manteros y vendedores de otros artículos que solían estar en lugares concurridos, como la plaza 12 de Octubre.

 

Menos control

El centro comercial de Del Viso ha crecido en los últimos años y una de las tareas que ha puesto en marcha su cámara de comercio fue la de concientizar a los comerciantes acerca de los efectos que impactan sobre su actividad.

“En Del Viso, controles no hay”, explicó Ana María Mailloles, titular de la entidad comercial. La mujer explicó que en los últimos años se ha retirado del centro a muchos vendedores ambulantes pero que algunos persisten con la tarea: “A los vendedores los saco yo personalmente, teniendo paciencia, yendo todos los días y plantándome delante de ellos, explicándoles que no pueden estar y que es una competencia desleal con el comercio que cumple con todos los requerimientos”, señaló la mujer que preside la institución desde hace 3 años y que desde su primer mandato ha encarado una lucha por liberar de su zona de influencia de estos puesteros.

“Hay gente que se te ríe, otros que se van a otra cuadra y siguen moviéndose y así estoy toda la semana”, continuó, al tiempo que indicó que una vez que cierra al público la Cámara de Comercio de la avenida Madero, se montan puestos sobre la calle y repiten la tarea durante los fines de semana con venta de música y películas, y también ropa interior.

En Manuel Alberti también se ha visto una baja en la actividad. Allí, el expresidente de su cámara de comercio durante 4 años y secretario desde marzo, Daniel Buyatti, manifestó la constante que han detectado desde las localidades: “Al estar alejados de Pilar se complica el control. Creo que en todas las localidades periféricas es una parte importante eso, el hecho de que no esté el ojo del Municipio puesto”.

En esta localidad también ha bajado el número de vendedores en la vía pública, aunque según el comerciante, “los que están son oriundos del propio barrio y lo que tiene ese grupo es que están instalados de forma organizada, aunque saben que están fuera de la ley”.

En Villa Rosa, desde la cámara de comercio local (Cicoproa), manifestaron que la actividad ambulante no constituye una amenaza al comercio porque “nunca hubo gran cantidad de puestos ambulantes en las veredas”, afirmó Liliana Díaz, miembro de la entidad. 

 

En Alberti

Unidos y organizados

Llama la atención la particularidad que presenta el caso de Manuel Alberti. La ambigüedad con la que los vecinos y comerciantes miran la venta ambulante cabe ser mencionada. Según el presidente de la cámara, Marcelo Buyatti, “hay quienes se quejan y otros que los invitan a estar en el frente de su comercio. Les dan la posibilidad que usen la vereda”.

El hombre va más al fondo de lo que para muchos es un problema y para otros, un acto que no los afecta: “Lo que tratan de hacer es no generar una competencia desleal con los comercios que están a la redonda. Tratan de no manejar ese tipo de rubros”.

 

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