El country, escenario de “guerra” entre adolescentes y adultos

Para los más grandes, los chicos alteran la paz dentro de las urbanizaciones. Y buscan limitarlos con reglamentos internos. Un fenómeno que muchas veces es movilizado por el aburrimiento.

24 de abril de 2013 - 00:00

por Alejandro Lafourcade

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Los hechos de vandalismo ocurridos puertas adentro de los clubes de campo son situaciones recurrentes, y los casos llegan a los medios por oleadas, como ocurre en la actualidad con el country Highland Park. No obstante, los ejemplos se observan en una gran cantidad de urbanizaciones, donde se generan guerras silenciosas –y no tanto- entre adolescentes y adultos.

“Siempre tenemos problemas con adolescentes que han hecho travesuras de chicos. Hoy vive gente que tiene 40 años y cuando fue adolescente también hizo lo suyo”, comentó a El Diario Estela, vecina de Highland desde hace nada menos que 29 años.

“Siempre estuvieron los grupos de pibitos buenos y pibitos malos (sic), los buenos hacían deportes y los otros -siempre en grupos- te pintaban las paredes, se metían en las obras y abrían las mangueras, hacían despelote…”, continuó la mujer.

No obstante, afirmó que “no nos gusta que se señale puntualmente a Highland en los medios porque es así en todos lados, yo toda la vida jugué torneos intercountries y charlo con gente de Miraflores, Golfer’s, Lagartos, Ayres de Pilar, y en todos pasa lo mismo. En otros countries hay hechos peores, pero no les dan publicidad en los medios”.

E insistió en que “son cosas de chicos, hemos visto pasar muchas generaciones de adolescentes, y hoy los que antes eran adolescentes son gente mayor de 40 años honesta, tranquila y trabajadora, padres de familia”.

“Los chicos tienen mucho tiempo de ocio, dando vueltas, se juntan con otros y terminan haciendo alguna picardía”, expresó Estela buscando las causas del fenómeno. “Ahora no es peor que antes –agregó-, la cosa siempre fue igual, capaz que ahora se extiende un poco más la adolescencia, antes lo hacían entre los 13 y los 15 años”.

Y reconoció que en su momento “mi hijo también hizo macanas cuando era adolescente: con un amigo se metieron en una casa y le metieron una moneda a un motor de pileta, que se terminó rompiendo. Los identificaron y fuimos con los dos chicos a la casa, para pedir disculpas y nos hicimos cargo del arreglo, y estoy hablando de casi 20 años atrás. Siempre fue igual”.

Además, con respecto a las denuncias comentó que “los que se quejan ahora, hay que esperar a que sus hijos crezcan y sean adolescentes para ver qué hacen, no hay que escupir para arriba”.

 

Estudiosa

Patricia Rojas es periodista y escritora. En 2007 publicó “Mundo privado”, estudio sobre la vida en los countries, para lo cual recorrió una buena cantidad de urbanizaciones bonaerenses, entre ellas las pilarenses Carmel y Los Lagartos.

En diálogo con El Diario, Rojas recordó que años atrás “unos chicos de Nordelta entraron a un kiosco cerrado y se robaron los helados, se sabía de otros robos y les prohibieron la entrada a los lugares comunes”. Allí “se juntaban a la tarde a ver qué hacían. En general no hay en los countries propuestas para los jóvenes y adolescentes, es como un mundo muy preparado para los ancianos, de hecho, en EE.UU. se inauguran estas formas de vida pensando en gente de la tercera edad. Acá se hacen y funcionan bien para matrimonios jóvenes que sueñan con la casa propia”.

A su vez, comentó que los padres “están ausentes muchas horas al día, las madres son las que generalmente se ocupan de las situaciones. Cuando fui a entrevistar a una familia del country Abril, llegué a las 23 y me recibió una mucama, porque los padres todavía no habían llegado. Igual no hay que generalizar, pasa en algunos casos, pero leer este tipo de noticias sobre vandalismo no me llama la atención”.

Rojas recordó que en Carmel “una adolescente me contaba que tenía mucha bronca, porque había vivido en un country desde los 8 años y en un momento se pasaba de ser la nena bonita a que todos te odien. En un country, el adolescente es odiado”.

 

El dato 

Con respecto a las sanciones, normalmente los conflictos se solucionan en forma interna, imponiendo a los chicos ciertas penas, como por ejemplo no poder entrar a las instalaciones deportivas o realizar tareas comunitarias.  

 

La frase 

“En un country, el adolescente es odiado”, afirma la escritora Patricia Rojas, autora del libro “Mundo privado”.

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