Crearán una ordenanza para frenar la poda indiscriminada

Pilar no cuenta con ninguna legislación. Mientras tanto, no se detiene la tala de ejemplares históricos. La norma es impulsada por Salud Ambiental y debe ser aprobada por el HCD.

23 de abril de 2013 - 00:00

La Secretaría de Salud Ambiental presentará un proyecto de ordenanza para frenar la extirpación indiscriminada de árboles que son parte de la historia del distrito y sus localidades.

El escrito que imitará el que varios municipios utilizan para proteger su patrimonio natural, pondrá a salvo de mala praxis a especies por su cantidad de años, belleza vegetal o que por biodiversidad, sean consideradas como tal.

Para poner a salvo de la mano del hombre a estas especies, se les colocará una placa que las identifique como “de interés patrimonial” del Municipio y no podrán ser extraídas, ni mal podadas.

Las especies que se encuentren en terrenos privados y cumplan estos requisitos para la ciudad o las localidades, estarán incluidas en la ordenanza.

Actualmente el distrito no cuenta con legislación o norma alguna que proteja a las especies vegetales y la “masacre” de ejemplares con historia sigue dándose.

El Diario dialogó con uno de los funcionarios que está a cargo del proyecto, Fernando D’Auria, que aseguró que “en 15 días” el expediente ingresará para que lo trate el Concejo Deliberante (HCD).

“Lo estamos formateando para poder darle esta normativa a Pilar y que no suceda más lo que ocurrió con especies añejas y que eran símbolos”, aseguró el funcionario.

Al mismo tiempo, D’Auria reconoció que el distrito no cuenta con una reglamentación que proteja estas especies e incluso señaló que buscarán reformar la ordenanza que regula el arbolado público. Por lo que aseguró que los árboles están desprotegidos ante el accionar humano.

 

Modelo

Uno de los municipios tomados como modelo para la creación de la normativa fue San Isidro, que tiene una legislación que impide la extirpación o mutilación de sus especies simbólicas, los árboles añejos o aquellos que le dan belleza natural al lugar.

En Pilar, además de los dos ombúes de más de 150 años que estaban ubicados en el predio donde se extenderá el Hospital Pediátrico Federico Falcón de Del Viso, los cuales fueron arrancados, hay más especies que no se respetaron.

Entre ellas, varias en el centro de la ciudad cabecera las cuales tenían una larga historia prendida a sus raíces.

Una de las víctimas fue el Pacará Timbo u Oreja Negro que estaba ubicado en la esquina de Chacabuco y Fermín Gamboa.

Cuando se ensancharon las veredas, el árbol pasó a ser una molestia y decidieron extraerlo pese a su historia. Lo mismo ocurrió con una Acacia Blanca, especie que antecedió en la plaza 12 de Octubre a los Ginkgo Biloba, antes de 1962 cuando estos fueron plantados.

Una de esas Acacias había sobrevivido sobre la calle Rivadavia en el ingreso a la terminal, pero la quitaron de ahí cuando comenzó a ser una molestia para los carteles publicitarios.

Los propios Ginkgo Biloba no son bien tratados, recordemos que once ejemplares de la plaza céntrica secos por la mala poda ejercida desde el propio Municipio. A pesar de ser una especie que resistió a la bomba atómica no pudo sobrevivir a la mano del hombre. Luego de haber sido mutilados para despejar la visión hacia el escenario de las Fiestas Patronales del 2011, comenzaron a secarse al infectarse a través de esos cortes.

También cuenta aquel Palo Borracho que decidieron quitar de la calle 11 de Septiembre, a pesar de los años que llevaba de pie. El último sábado, vecinos denunciaron la tala de un Plátano de Sombra que estaba desde hace al menos 60 años, sobre la calle San Martín, entre Tucumán y Estanislao López (exruta 8).

Incluso entre las víctimas se incluye la desaparición de uno de los pulmones más importantes del distrito, compuesto de grandes eucaliptus, que derrumbaron para ensanchar la autovía Pilar-Pergamino, entre otras especies que hicieron desaparecer sin previa evaluación al impacto provocado.

 

Protección 

Una de las especies que tendrían la protección inmediata de esta ordenanza, si no son taladas o mutiladas antes de que llegue al Concejo y se apruebe, es el Tala ubicado en Chacabuco y Lorenzo López.

Sobre este histórico árbol, cuentan los pilarenses que peinan canas, que sus padres y abuelos les contaban historias sobre los paisanos que allí ataban sus caballos.

Mientras que otra especie a proteger es la Palmera ubicada en un predio privado de la calle San Martín, pegado a la calesita de la ciudad. Esa especie exótica, es la más alta de Pilar, según cuentan los expertos.

 

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