El hombre detrás del Papa, según pilarenses que lo conocieron

Vecinos compartieron su testimonio sobre Jorge Bergoglio, consagrado Papa el último miércoles. Destacaron su sencillez, humildad y capacidad para dar consuelo frente al dolor.
 
viernes, 15 de marzo de 2013 · 00:00

 

La noticia que el miércoles último paralizó por unos instantes al país caló en ellos un poco más hondo. En diferentes circunstancias, conocieron e intercambiaron palabras con el hasta entonces Cardenal Jorge Bergoglio, ahora ungido ante el mundo como Papa Francisco, el primer sumo pontífice latinoamericano en la historia de la Iglesia. 

El padre Tomás Llorente, responsable de la Parroquia Santa Rosa de Lima de Manuel Alberti, bromea y se lamenta por haber perdido una carta que Bergoglio le escribió de puño y letra cuando dejaron de ser compañeros en el Consejo Presbiteral de San Miguel. “En esa época hemos tenido oportunidad de hablar, de discutir. Y cuando lo mandaron a Córdoba nos escribió una carta a cada uno del consejo, qué lástima que no la guardo”, afirmó en el programa radial Materia Prima (FM Plaza 92.1).

Puesto a recordar, a su memoria llega de inmediato un llamado telefónico del propio Bergoglio que lo tomó por sorpresa: “cuando me llamó me dijo soy Bergoglio, y yo dije ‘me están jodiendo ¿quién, el monseñor? Si Tomás, si vos me conocés como Bergoglio’”. “Me dio ánimos en mi sacerdocio y me dijo ‘reza por mí que yo necesito mucho’”, continuó y resumió: “te queda un sabor dulce de haber hablado con un hombre de Dios, humilde, independientemente de que coincidas con sus ideas o no”.

La segunda anécdota que Llorente atesora es la que se produjo después de la homilía del ahora Papa después de la tragedia de Cromañón, frente a los familiares de las víctimas.

“Le llamé para felicitarle porque me pareció brillante ante el dolor, comparándolo con el dolor de María y él me dice: Tomás, aunque no lo creas, yo pensaba qué digo con este Evangelio ante tanto dolor. Dios me iluminó”. “Fue de lo mejor que he escuchado ante el dolor de la pérdida de un hijo. Es un hombre de una sencillez total”, resumió.

Y sumando un dato de color, aportó: “no usa celular ni computadora, tiene una máquina de escribir eléctrica que compró en Alemania hace muchos años. Y no obstante eso es un sabio de la lectura, de la información y de la comunicación, es uno de los mejores comunicadores que hemos tenido en el Episcopado”.

 

Consuelo

Mabel Bastías, cuyo hijo Nahuel murió en el 2001 de leucemia por causa del PCB que se encontraba en un transformador eléctrico de Edenor ubicado a metros de su casa, también tiene un recuerdo de Bergoglio.

En medio de su lucha para concientizar a la población, Bastías se acercó a la Catedral para contar con la autorización del entonces Cardenal para brindar charlas en las iglesias. “Me dijeron que no estaba y que me iban a llamar, pero nunca pensé que fuera así”, manifestó a El Diario.

“Habrán pasado 20 días y una tarde,  a la hora de la siesta, suena el teléfono en casa y escucho: ‘Soy el Cardenal Jorge Bergoglio, estoy devolviendo la llamada para ver qué necesitaba de mí’”, recordó Bastías, para agregar que “reconocí su estilo sereno pero me costaba reaccionar, le conté la historia, más o menos la conocía y me dio su palabra de aliento, me dejó mucha paz y mucha serenidad”.

En este sentido, aseguró que “después de perder a Nahuel hablé con muchos sacerdotes y todos me decían que los hijos no son nuestros y que hay que entregarlos, yo seré egoísta pensaba, pero no quería entregar a mi hijo. Bergoglio fue el único del que no escuché eso, sino la comprensión del dolor de una madre”.

Por su parte, Mirta Serdá supo ser por más de una década la odontóloga del por entonces Obispo Bergoglio. La profesional, ahora afincada en Pilar, fundó en el año 1997 consultorios de atención gratuita en el Instituto Antonio Próvolo de Flores lugar que el sacerdote visitaba asiduamente. “Cuando visitó el lugar –recordó- me dijo, ‘yo me quiero atender con vos’, despojado de todo protocolo”.

“Yo estaba atravesando un momento difícil, un divorcio, es un hombre de pocas palabras, que te hace sacar las palabras a vos y pude desahogarme”, aseguró la odontóloga a la que, por su condición de divorciada, tiempo después le negaron la Eucaristía en el colegio de sus hijas: “Cuando Bergoglio se enteró no le cayó nada bien, él siempre decía que a nadie que la vaya a recibir con fe se le puede negar la Eucaristía”.

 

De cura a cura

En su carrera sacerdotal, al pilarense Hugo Lovato -ex titular de la parroquia Nuestra Señoras de las Gracias del Barrio Peruzzotti- “varias veces nos tocó concelebrar algunas misas con él”, afirmó en Código Plaza (FM Plaza 92.1) para agregar que “me interesaban mucho sus homilías”.

En cuanto a la personalidad del Papa Francisco, aportó: “todo el mundo confirma eso con testimonios, una persona humilde, modesta pero no por ello poco profunda. Tiene esa cualidad de poder transmitir el Evangelio y la fe de un modo simple y que llega a todos”.

 

Lo que Bergoglio une

Carlos Carrión y Susana Reinoso vivían en la Capital, pero Pilar estaba en su destino. Acá se conocieron, en un baile en el club Peñarol, en 1976, y acá viven desde hace años. Él es director de Intendencia del palacio Municipal, ella trabaja en el área de Medio Ambiente.

Pero lo que no imaginaron nunca es que el cura que los casó hace 35 años llegaría alguna vez a convertirse en Papa.

“Bergoglio nos casó en la parroquia Santa Rosa de Lima, de Paso y Belgrano. Él mismo nos dio el curso previo, siempre sencillo, con muy buena llegada a los jóvenes”, recordó Carrión en diálogo con El Diario.

Fue Bergoglio, también, el que le facilitó las cosas cuando le tramitó una autorización para casarse pese a que la fe de bautismo de Carrión se había perdido en el incendio de una iglesia en su Tartagal natal.

“Cuando nos enteramos con Susana que lo habían nombrado Papa nos inundó una emoción muy grande. Uno se siente como protegido, es una bendición que tuvimos”, sostuvo.

 

 

 

En Pilar
Contra el trabajo esclavo

Años atrás, luego de que saliera a la luz una investigación acerca de las lamentables condiciones de trabajo a las que eran sometidos empleados de la granja Nuestra Huella de Pilar (entre ellos niños), el Cardenal Bergoglio que por entonces se encontraba en el predio de La Montonera de Pilar en una asamblea plenaria de Obispos, se acercó a las instalaciones del lugar. Tal como recuerdan los trabajadores, el flamante Papa los respaldó en su lucha y los animó a “no bajar los brazos”.

 

 

La frase 

“Después de perder a Nahuel hablé con muchos sacerdotes y todos me decían que los hijos no son nuestros y que hay que entregarlos. Bergoglio fue el único del que no escuché eso, sino la comprensión del dolor de una madre”, Mabel Bastías.

  

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