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Descansan en Pilar los restos del actor Alejandro Urdapilleta

Para muchos, se fue el máximo exponente de la escena nacional. Factótum del Parakultural en los 80, luego se destacó en el cine y como escritor. En TV dejó su huella en “Tumberos”.
3 de diciembre de 2013 - 00:00

Los restos del actor Alejandro Urdapilleta, fallecido el domingo a los 59 años, fueron trasladados ayer a las 11, desde una cochería del barrio de Palermo, hasta un cementerio privado de Pilar.

El prestigioso actor, nacido el 10 de marzo de 1954 en  Montevideo, Uruguay, ostentó una larga y destacada actuación en el teatro “under” de Buenos Aires en la década del 80 y luego se consagró en la escena oficial y en el cine.

Urdapilleta fue una figura consular del Parakultural, el  sótano de Venezuela al 300, desde el que emergió una movida que contó con figuras impactantes.

En esos años, junto a Batato Barea y Humberto Tortonese  enarbolaron espectáculos como “Alfonsina y el mal”, “La carancha”, “El método de Juana” y “La moribunda”, en la que la transgresión escénica y la buscada confusión de sexos saltaban a la calle.

Su encuentro con Gasalla motivó que el gran bufo lo incluyera junto a Tortonese en su programa de TV, donde entre talentosísimas personificaciones llegó a satirizar a Mirtha Legrand con un perfil descollante.

En TV se hizo notar también en la miniserie “El garante”  (1997), “Tiempo final”, “Tumberos”, “Sol negro”, “Mujeres asesinas” (Premio Martín Fierro por las tres últimas) y “Lo que el tiempo nos dejó”, en 2010, su último trabajo en la pantalla chica.

Si bien no se dieron a conocer las causas de su muerte, Urdapilleta estaba ausente de los escenarios desde hacía más de dos años. Sus restos fueron velados en la cochería Zuccotti y, al mediodía, fueron inhumados en el cementerio privado Parque Jardín del Sol de nuestra ciudad.

 

El más grande de todos 

por Hernán Deluca* 

A los 59 años se fue Alejandro Urdapilleta. No digo que se fue de gira porque hubiera odiado esa expresión que, últimamente, se usa para despedir a cualquier perejil. Es una tremenda pena, terrible pérdida para el teatro nacional. El más grande de todos ya no está.

El lugar común determina que lo mejor pasa por Chávez o Alcón, grandes también. Pero, lejos, yo me quedo con “Urda”. Nadie logró conmoverme como él con su estética, con su poética.  

*Actor y director del grupo de teatro Rozza Orzuzza.

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