por Celeste Lafourcade [email protected]
Parados y haciendo equilibrio, ya no recuerdan lo que significa conseguir un asiento en hora pico. Desarrollan a diario la virtud de la paciencia en esperas interminables que no conocen de urgencias ni de inclemencias del tiempo. Sin más remedio, depositan las obligaciones diarias (y la capacidad de cumplir con ellas) en manos del transporte público.
Los pasajeros son, a diario, protagonistas de pequeñas odiseas cotidianas que indignan a la sociedad toda pero que no parecen suficientes para generar respuestas. El Diario convocó a los usuarios a contar sus experiencias con el transporte público. Pinceladas del calvario de viajar, en primera persona.
Las comunales
Con siete líneas que alcanzan todas las localidades del Partido, las empresas comunales de colectivo son las mayores depositarias de quejas por parte de los usuarios. Incumplimiento de horarios y viajes en condiciones de hacinamiento son las protestas más recurrentes.
Gladys Escudero -usuaria habitual de la línea 511 correspondiente a la empresa Ruta Bus en el recorrido que une el barrio La Lomita con Golfer´s- fue gráfica al definir la situación como “un calvario” teniendo en cuenta que “van repletos y continúan haciendo subir más personas. Nunca llegan a horario y se puede estar esperando hasta 45 minutos”.
Por su parte, María Kastelik le apuntó al 503 que une el recorrido entre la ex Fábrica Militar y Manzone y entre otras cosas, señaló el comportamiento de los choferes de la línea que según la usuaria “mientras manejan fuman llevando muchísimos niños a los colegios”.
El trato de los conductores también fue cuestionado por Sonia Cruz, usuaria de la línea 350 que une Pilar con Moreno. En este sentido, aseguró que “van hablando por celu, fumando, con alguna mina pegada al hombro haciéndose los novios”.
En tanto que Griselda Almeida cuestionó que las líneas 57, 291 y 510 “son un asco, no sólo porque los llenan hasta que no podes respirar y encima tenés que bancarte que los choferes sean maleducados y se agarren con los pasajeros, viajamos peor que los animales que van al matadero”.
Deterioro
Por otra parte, las líneas 501 y 503 abarcaron gran parte de los reclamos por el estado de los vehículos y por la ausencia del sistema de boleto electrónico. “Tiene re-mal servicio e incluso los colectivos son re-viejos y están todos rotos”, manifestó Jimena Leiva. Mientras que Sergio de Manzone señaló que “el 501 y el 503 que vienen para Astolfi son un desastre, en el primero los coches están destruidos y en el segundo le tenés que pagar con billetes o monedas porque no tienen SUBE ni máquina de monedas”.
La cantidad insuficiente de colectivos para acceder a ciertas localidades también estuvo presente: “de Pilar a Zelaya, un largo trayecto de una hora, tendría que haber mas colectivos, en la Terminal de Pilar no se puede esperar el colectivo porque se llena”, propuso Juan, mientras agregó que “el cole que va a Zelaya ya sea de Escobar o de Pilar es un caos, tenemos que esperar con suerte 40 minutos mínimo”.
Parque Industrial
Las líneas que diariamente transportan a cientos de trabajadores hacia el Parque Industrial (la comunal 510 y las provinciales 176 y 350) no se quedaron atrás en el ranking de quejas.
“El servicio 510 al Parque Industrial, un verdadero desastre, se viaja hacinado, la mayoría de las veces no esperan la combinación de los trenes. Ni hablar los domingos y feriados”, describió Alejandra Castanos.
En la misma línea, María aportó: “en la zona del Parque Industrial Pilar es un desastre viajar, y en horario pico directamente no se puede de lo lleno que está el colectivo tenés que esperar con suerte 40 minutos para poder viajar”.
Larga distancia
La empresa Atlántida, propietaria de la línea 57 que abarca el recorrido Pilar-Plaza Italia, no escapó a las quejas que en su mayoría se centran en la relación del servicio y el precio de los boletos que en el servicio diferencial alcanza los 8,25 pesos con la tarjeta SUBE y el doble sin ella.
“Yo viajo en el 57 diferencial, es un desastre, no se a qué le llaman todos diferencial. Los asientos están todos rotos”, objetó María Kastelic.
En el mismo sentido, Tam Ramone afirmó que “es un afano lo que te cobran por ser tan malo el servicio”. Para Ale “el 57 que va a Saavedra es un desastre, todos coches viejos con más de 10 años, es una vergüenza”. “¿La CNRT dónde está que no controla?”, se preguntó.
Mientras que Mercedes prefirió compartir una experiencia: “tomé de regreso el 57 Diferencial, lleva gente abarrotada con el riesgo de que ocurra un desastre”.
Robos y pedradas
La inseguridad viaja en los trenes
Los usuarios de ferrocarriles en Pilar tampoco están exentos de las incomodidades propias de un servicio deficiente de transporte público. Aunque en estos casos las quejas apuntan, sobre todo, a las condiciones de (in) seguridad.
Sergio Varela es usuario habitual del Belgrano Norte que une Villa Rosa con Retiro y entre los principales problemas señaló las piedras que arrojan algunos adolescentes en zonas determinadas del recorrido.
“A la altura del barrio Pinazo es constante, hay que viajar con las ventanillas cerradas, hace dos años le rompieron la cabeza a una chica”, contó el hombre para agregar que “la empresa no se hace cargo porque dice que es algo externo a ellos. Tan asumida está la situación que según el pasajero “de vez en cuando el guarda pasa y avisa que están tirando piedras”.
Mariano Dolera, usuario del ferrocarril San Martín, aseguró que “en el furgón no se puede viajar, hay mucha droga” y si bien reconoció que “está un poco más vigilado, a veces el propio guardia nos dice que tengamos cuidado con ciertas zonas porque son peligrosas”.
La escasa frecuencia es otro de los inconvenientes por ambos usuarios. Mientras que Varela expresó que “en horas no pico pasa uno por hora”, Dolera relató que en el San Martín “pasa cada 35 o 40 minutos, no da abasto”. En consecuencia, “en hora pico no encontrás lugar ni de casualidad –agregó-, la verdad que el servicio se podría mejorar muchísimo”.
Ranking de quejas
Colectivos: 1º Viaje en condiciones de hacinamiento.
2º Frecuencia insuficiente e incumplimiento de horarios.
3º Mal estado de los vehículos.
Trenes: 1º Inseguridad.
2º Frecuencia insuficiente.
3º Viaje en condiciones de hacinamiento.
Facebook:
Eduar Rougier. Yo me tomo casi todos los días el 503 a Pilarica. Lo único que puedo decir es que la SUBE ni se la ve por ahí. Ni hay máquina. El boleto te lo cobra el colectivero como en las viejas épocas.
Twitter:
Gonzalo Robledo þ@gonzyrob. En el 57 por 8.25 viajás pegado al parabrisas, en el común te acomodás los huesos, en las demás líneas, la palabra limpieza no existe!
Página de EL Diario:
Maria. En la zona del Parque Industrial Pilar es un desastre viajar en las líneas 176, 350 y 510, y en horario pico directamente no se puede fijar de lo lleno que está el colectivo. Tenés que esperar, con suerte, 40 minutos para poder viajar.
