Previa del viaje de egresados: ritual que preocupa a los colegios

Antes de irse a Bariloche, los chicos dan una especie de vuelta olímpica por el centro. Este año hubo provocaciones, invasión a otros colegios, alcohol y demorados. La opinión de los directivos.
domingo, 30 de septiembre de 2012 · 00:00

Llega esta época del calendario escolar en que los alumnos de 6º año de los colegios de Pilar comienzan a despedirse del largo camino que han recorrido hasta culminar con el ciclo escolar. Y como ya es tradición, buscan hacer notar que es un momento de felicidad, aunque “la previa”, como la llaman, a veces se torna complicada y perjudicial para los directivos y otros actores que están vinculados con este rito que se ha tornado sagrado.

La semana pasada se vivió una serie de festejos que terminaron con el desenlace menos pensado, con alumnos alcoholizados y hasta demorados por la policía por invadir y hacer destrozos en el edificio de otra escuela.

El puntapié inicial fue dado por los alumnos de 6º año del Instituto Madres del Divino Pastor quienes, como ya es tradición, se dirigieron a la plaza céntrica de Pilar para pasear su alegría (y sus papelitos, su pirotecnia y sus pinturas). Una vez allí, el edificio del Colegio Parroquial fue el blanco de las pintadas. Pero no quedó ahí, porque fueron luego los estudiantes del colegio vulnerado los que redoblaron sus esfuerzos por demostrar quién podía hacer más daño. Estos en primera instancia se presentaron en el Instituto Verbo Divino, donde ingresaron (sin dificultad, ya que el portón está habitualmente abierto) y luego hicieron lo propio ingresando al Divino Pastor, donde la policía los intentó frenar sin lograr el cometido. El saldo: rejas destrozadas, piedras por los aires y dos demorados por daños e invasión a la propiedad privada. Además, un vecino y hasta un agente de tránsito fueron pintados por los mismos alumnos.

 

Inevitables

Según las autoridades de las escuelas vinculadas con los recientes hechos, durante todo el año se trabaja a partir de charlas para evitar que se generen estos desmanes. Sin embargo, se torna imperceptible e imprevisible si será una tarde de tranquilidad y celebración o más bien de disturbios.

Así lo indicó Dalila Gil, directora de la Secundaria del Divino Pastor: “Hay promociones y promociones, y hay una gran incertidumbre. Del año pasado creíamos que los chicos iban a hacer más ruido, y tuvieron una salida completamente normal y pacífica”, mencionó la mujer que mantiene el cargo desde hace 15 años. “Trabajamos con los chicos e incluso se les pone bien en claro qué se permite y qué no”, continuó.

Por su parte desde el colegio vecino, el Instituto Verbo Divino, sus directivos también se refirieron a las medidas que se elaboran para esperar esta época del año: “Desde el primer día de clases que se concientiza a los chicos”, comentó a El Diario, el vicedirector Fernando Pérez.

Quien también habló sobre el tema fue la directora del Instituto Modelo, María Andrada, quien señaló que la violencia no es escolar, sino social, y otros actores también tienen parte de la responsabilidad: “Podemos hablar nosotros, pero son los padres también responsables. No podemos hacer más de eso: hablar, dialogar, y ese es nuestro camino para encontrar respuestas positivas”.

Por su parte, Dalila Gil habló de la responsabilidad que también adquiere el colegio ante cualquier inconveniente de los alumnos fuera del edificio: “Para nosotros, todo lo que pasa de la puerta de la escuela para afuera, nos interesa, a diferencia de otros colegios, porque portan el uniforme del colegio. Importa éticamente la conducta del alumno y además en el Acuerdo Institucional de Convivencia, si portan el uniforme lo que hacen también es responsabilidad de los padres, y de ellos, porque a partir de los 16 años los chicos lo que no saben es que son imputables”.

 

Trabajo en conjunto

El Diario intentó dialogar con la responsable del nivel de secundaria del colegio Parroquial, Susana Morales, pero prefirió no dar su testimonio hasta que los chicos no regresen de su viaje de egresados. Sin embargo, la buena relación que mantienen los directivos de los distintos establecimientos, dejó entrever que la mujer y los demás responsables del colegio que fue pintado en primera instancia, están preocupados y ocupados en revertir la situación de los alumnos. “Estamos todos en la misma, no es tiempo de buscar culpables”, agregó Gil, quien pidió que se tejan por fin relaciones más fuertes entre las escuelas para que no vuelva a suceder. Es que sin esta unidad, “esto se veía venir y no tuve mucho quórum de otras escuelas”, comentó la directora que destinó unas palabras al sistema global: “Esto también tiene que tener sanciones disciplinarias en un momento donde las sanciones se han borrado del sistema educativo. Y es como con los hijos, un límite tiene que haber”.

 

 

Último a Bariloche
En la tarde del viernes, los chicos de Verbo realizaron la habitual previa antes de partir hacia Bariloche. Esta vez, estuvieron no solo vigilados por sus directivos, sino también por los de las demás escuelas y por personal de la Patrulla Comunitaria del Municipio.

Sin mayores inconvenientes, compartieron cánticos dentro de las instalaciones del colegio y luego se movilizaron hacia el centro de Pilar. De los casi 100 alumnos, fueron tres los que debieron permanecer dentro del edificio, por haber mostrado una actitud no permitida durante los festejos. “Se trata de premio-castigo”, afirmó la directora de la secundaria, Haydee Gnaedinger, que junto al vicedirector Pérez y al responsable legal Roo, acompañaron la caravana.

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