Temor por el futuro de 14 chicos ante el cierre de un hogar

Se trata del San Cayetano, que depende de la Parroquia local. Dejará de funcionar por falta de presupuesto. Hay preocupación porque varios hermanos que viven en la institución sean separados.
sábado, 12 de mayo de 2012 · 00:00

Un nuevo revés está cerca de golpear la vida de 14 chicos en situación de riesgo en los próximos días, con el cierre inminente del hogar San Cayetano donde residen. Son niños de entre 3 y 17 años –varios de ellos hermanos- que en muchos casos serán reasignados a otras instituciones.

El hogar fundado por el recientemente fallecido Padre José Ramón de la Villa transita sus últimas horas por estos días. Motivos económicos determinaron que los responsables del lugar tomaran la decisión irrevocable de cerrar sus puertas, motivo por el que ya se encuentran avanzados los trámites para encontrar nuevas vacantes ya sea en familias como en otros institutos.

En el medio, 14 chicos que conviven desde hace años bajo el mismo techo y cuya vida se verá nuevamente modificada a raíz de situaciones que los exceden.

“Hay nenes chiquitos y hermanitos que juntamos el año pasado que ahora no sabemos dónde van a ir y si los van a separar”, contó una de las profesionales que trabaja con los chicos, que prefirió mantener en reserva su nombre.

Además de compartir la vivienda, los chicos asisten al mismo colegio parroquial, el Instituto San José donde según la misma fuente, “llegaron llorando porque ni siquiera tuvieron el decoro de mantenerlos al margen de la situación”.

“Uno de los chicos se puso a llorar en clase y le pidió a sus compañeros que le pregunten a sus papás si alguien lo podía adoptar junto con sus hermanitos”, agregó con la voz quebrada por el llanto.

En el hogar San Cayetano conviven dos grupos de cinco hermanos que podrían ser separados en caso de no conseguir vacantes suficientes en la misma institución.

Cabe destacar que en el hogar local los chicos no sólo viven sino que son contenidos por profesionales en distintas áreas a fin de lograr su reinserción en la sociedad y, en algunos casos, reconstituir el vínculo con sus padres.

 

Razones

Consultada por El Diario por esta situación, la coordinadora de la institución, Laura Lando, confirmó el inminente cierre del hogar por motivos económicos y reconoció que existe preocupación entre los voluntarios por la situación de los chicos.

En este sentido, explicó que el destino de los chicos está en manos del Servicio Zonal de Promoción y Protección de Derechos de San Isidro, encargado de buscar un nuevo lugar para los menores.

Asimismo, afirmó que la institución fundada por el padre De la Villa depende de la Parroquia de Pilar y no del Obispado de Zárate-Campana. No obstante, aclaró que la situación excede al padre Jorge Ritacco, actual responsable de la parroquia local.

Al respecto, la fuente reservada contó que “el padre Jorge fue el miércoles a hablar al lugar y a decir que se cerraba”.

En cuanto a las reacciones de los chicos, Lando aseguró que “fueron diversas, para algunos fue duro, otros se entusiasmaron”.

Diferente fue la visión de la profesional citada, quien advirtió “es terrible para los chicos, ellos ya vienen de una situación muy difícil, hay un grupo de hermanos que fueron abandonados en su casa y los encontraron los vecinos, y ahora otro desarraigo, nosotros queremos quedarnos tranquilos de que los chicos van a estar bien”.

 

Una salida difícil

Adopción múltiple, el mejor panorama

Ajenos a las cuestiones económicas, obligados a entender de papeles y burocracia, con el -ya de por sí- duro peso de sus historias a cuestas en una edad donde sólo se debería perder en el juego, los niños, los verdaderos perjudicados.

 

La historia, parecida a tantas otras, se repite y con ella, los daños colaterales. Los trámites, las vacantes y falta de presupuesto se resuelven con decisiones cuyos costos corren por cuenta de los chicos. 

 

Hasta el momento, en el hogar San Cayetano, los más grandes -aquellos que están cerca de cumplir 18 años- fueron ubicados en diferentes familias. La preocupación se centra en los más chicos, algunos de ellos de apenas tres años.

Tal como aportó Lando, uno de los grupos de hermanos tiene mamá, de quien reciben visitas periódicas y con quien, con el aval del juzgado que interviene, se irán a vivir cuando estén dadas las condiciones. “Nos hubiera gustado –afirmó- que todo ese proceso lo hicieran desde acá”.

Sin embargo, la situación no es la misma para el otro conjunto de hermanos que esperan ser adoptados. El inconveniente, como en la mayoría de estos casos, son las pocas posibilidades de que aparezca una familia dispuesta a hacerse cargo de todos y el inmenso daño que provocaría a los niños ser separados de sus hermanos.

“Hemos tenido casos de gente que los quiso adoptar pero por separado”, señaló la coordinadora del hogar, aunque aclaró que en estas situaciones “los derivamos al Juzgado de Familia porque nosotros no tenemos nada que ver”.

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