Adiós a Eleazar Uribe, histórico dirigente de los canillitas

27 de abril de 2012 - 00:00

A la edad de 80 años, producto de una cruel enfermedad, el miércoles por la tarde falleció Eleazar Uribe, histórico dirigente de los canillitas de Pilar. De nacionalidad chilena, llegó a nuestro país a finales de la década del 50 para dedicarse a la venta de diarios y revistas.

Su primer puesto lo tuvo en la estación del ferrocarril San Martín de Pilar. Luego se mudaría al puesto de la calle Rivadavia casi esquina Hipólito Yrigoyen, donde su figura comenzó a hacerse parte del pueblo de Pilar.

Desde siempre se interesó en la cuestión gremial de los canillas, lo que lo llevó a ocupar un cargo como delegado zonal del gremio. A principios de la década del 80, junto a otros colegas, fundó el Círculo de Vendedores de Diarios y Revistas de Pilar Federico Martinelli, lo que representaba la primera agrupación gremial de los canillitas de Pilar.

A lo largo de su vida abrazó con fervor la causa del radicalismo, partido en el que supo militar durante varios años. Fanático hincha de Racing, también tuvo actividad en el Centro de Residentes Chilenos de Pilar, a través del cual intentaba mantener las tradiciones de su país, agrupar a sus compatriotas que viven en Pilar y no olvidar jamás el golpe ni la feroz dictadura que Augusto Pinochet desató en la tierra que había abandonado años atrás.

Desde El Diario Regional de Pilar le debemos un enorme respeto y agradecimiento ya que con la salida de nuestro medio, hace 15 años, fue uno de los que recibió nuestro producto con los brazos abiertos y facilitó nuestro crecimiento.

Uribe tuvo dos hijos. Uno de ellos falleció años atrás y el otro, Ramón, lo acompañó en su actividad como canillita durante varios años.

Su último sueño era reflotar el círculo de vendedores de diarios de Pilar. Pero su delicada salud ya no se lo permitió. Su deceso se produjo cerca de las 17.30 del miércoles. Sus restos fueron inhumados en la mañana de ayer en el Cementerio Municipal de Pilar. Se apagó la voz de un canilla, de aquellos de antes, que voceaban los diarios y le ponían sonido a las mañanas de los pilarenses.

 

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