Centros de salud, a merced de la penumbra

La oscuridad los invade cada vez que se corta la electricidad. Luz de emergencia y grupos electrógenos, la propuesta de una concejal.
miércoles, 18 de abril de 2012 · 00:00

 

Sector de espera en la sala Derqui-Centro. La oscuridad, una amenaza.

 

Las salas sanitarias de Presidente Derqui afrontan una ajetreada rutina durante las 24 horas. Hay una en el centro de la ciudad y otras dos en los populosos barrios Toro y Monterrey. Los insumos suficientes y la buena voluntad profesional alcanzan para los que van por alguna atención. Se sabe que carecen de agua corriente y cloacas, algo elemental en un centro de salud, y que sus baños periódicamente quedan inutilizables hasta que vacían sus pozos ciegos. Pero hay otro factor clave que esta gestión municipal no tuvo en cuenta: cuando se descarga una fuerte tormenta llegan los cortes de energía eléctrica.

Médicos, enfermeras y auxiliares son invadidos por una inmediata oscuridad que, generalmente, les complica o impide seguir atendiendo a los pacientes.

Y los cortes se caracterizan por durar horas en la ciudad y hasta días en los barrios del distrito. Así, madres quedan a oscuras con sus chiquitos sobre las camillas, un anciano para una extracción dental seguirá soportando dolor cuando la anestesia deje de hacerle efecto porque no le pudieron sacar la pieza, la enfermera que vacunaba a chicos y mujeres deja de hacerlo, las heladeras no funcionan y la cadena de frío es imprescindible para las dosis.

Los casos se agudizan cuando alguien debe ser suturado o padece una hemorragia, y no es necesario su traslado al hospital de Pilar. Los trastornos son muchos en un centro de salud barrial sin electricidad. Ante esto la solución es simple: contar con un equipo electrógeno y luminarias de emergencia.

Eso fue tenido muy en cuenta por la concejal opositora Noemí Barrio, del bloque Tres Banderas Peronistas. Esta derquina notó que su localidad -en los últimos 15 años- llegó a unas 90 mil personas, y que las salas son fundamentales. “Pero la misma importancia tienen en todo el distrito, la gente muy humilde carece de obra social y recurre a la salud pública, entonces cuando la luz se corta los médicos encienden velas o iluminan con su celular al paciente que estaban cosiendo”, dijo mientras releía un proyecto de Resolución donde le pide al intendente -y médico- Humberto Zúccaro que equipe a todas las salas con grupos electrógenos y luces de emergencia. Barrio se sumergió en el mercado para ver qué erogación le significaría a la municipalidad. “Una luminaria de emergencia a batería, tipo atomlux, ronda los 150 pesos, y un grupo electrógeno de 9000 watts, muy suficiente para una salita sanitaria, oscila entre los 8 y 9 mil pesos, así que con poco dinero el Ejecutivo podría hacer mucho, estamos pidiendo algo muy elemental”, concluyó la edil que ingresó su proyecto en el Concejo Deliberante hace escasos días. 

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