Gente pacifista y cabeza dura

7 de octubre de 2012 - 00:00

“Cuando uno va llegando a ciertas edades quiere saber cuáles fueron sus raíces y así empezamos a nuclearnos”, comenta Ángel Urriticoechea, hijo de padre vasco y vicepresidente de la colectividad pilarense Eusko Etxea, bajo la mirada atenta del presidente, Carlos Mossier Ugaldebere, –nieto de vascos- que completa la moción afirmando que la idea de juntarse, que comenzó a gestarse en 1999 de la mano de Dora Oyhanart de Endara (Tota, fallecida en 2011), tiene que ver con la necesidad de “ir dejando algo, para que se prolongue la cultura”.

Las actividades culturales son el fuerte de la comunidad que se reúne una vez por mes y que trabaja para ir renovando las generaciones. Cuentan con una biblioteca propia que funciona dentro de la Popular Bartolomé Mitre y ofrecen cursos de Euskera, idioma original del país vasco.

Algo de la comida típica también se cuela en las reuniones, a través de los pescados al ajillo, las sardinas y los pinchos.

Cabeza dura confesos, Urriticoechea asegura que, de todos modos, “somos pacifistas” y ante la ineludible pregunta referida a la organización terrorista ETA que busca la independencia del País Vasco de España, opina que “es una organización con reminiscencias del pasado, de la gente que quiso resistir al atropello, a la masacre que se produjo en el País Vasco. Hay algunos que siguen aferrados a eso pero por las armas no se consigue nada”.

En cambio, confían que por la vía de la paz, “algún día España va a devolver el País Vasco”.

Y si de definir la idiosincrasia se trata, el orgullo aparece de la mano de “la palabra de vasco”, esa que, aseguran, nunca defraudó.

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