Tras drástica protesta llegaron soluciones a un barrio de Derqui

Hartos de esperar una respuesta los vecinos rompieron su propia calle. Poco después llegó la delegación y concretó el trabajo.

martes, 16 de agosto de 2011 · 00:00

 

Imagen de la esquina de Tucumán y Almafuerte, reparada por el Municipio.

 

Entre el jueves y viernes de la semana pasada la delegación de Presidente Derqui recibió instrucciones de la Secretaría de Obras Públicas de la Municipalidad y reparó el zanjón abierto por los propios vecinos en la esquina de Tucumán y Almafuerte de esa localidad.

De esta forma se reabrió el paso vehicular y se confía en que no se produzca más el estancamiento de aguas servidas en esa esquina inmediata al acceso a la segunda ciudad del Partido.

“Primero me volví a reunir con los vecinos, luego nivelamos un poco la caída del agua para un mejor escurrimiento y tapamos la zanja que iba de una vereda a la otra, pero lo más importante fue que colocamos caños de desagüe nuevos en las cuatro esquinas”, comentó el delegado municipal Eduardo Mancini.

Después acotó que se hizo un completo zanjeo por la calle Almafuerte, hasta Ricardo Gutiérrez; y esto sería porque algunos vecinos no descartan que la constante de aguas servidas que reciben tenga relación con los condominios levantados en los últimos dos años sobre Gutiérrez. “Ahora espero que queden conformes, y que no se repita una drástica situación como la ocurrida”, dijo finalmente el delegado.

Es que ante varios reclamos sin respuesta de reparación de su esquina, los vecinos abrieron una zanja de un metro, sacaron los caños rotos y dejaron la tierra y el asfalto acumulados para evitar el paso de vehículos. La insólita medida fue aplicada por personas que se domicilian sobre la calle Tucumán y Almafuerte, una intersección a 100 metros de la ruta 234, y a otros 200 del ingreso a la ciudad.

Según dijeran a este medio, hace más de un año que venían pidiendo una solución a la constante acumulación de aguas servidas porque los caños de desagüe que la cruzaban por debajo estaban todos rotos, “pero siempre postergaban el arreglo y así se transformó en un estanque infeccioso de seis metros de ancho por más de diez de largo”.

En paralelo, el delegado municipal siempre tuvo presente el problema pero reconocía que era un trabajo que escapaba de su órbita. A su criterio, hay un serio problema con la circulación de las aguas y nada se solucionaba cambiando los caños habida cuenta que es un trabajo que, para hacerse bien, debía ser supervisado por la Secretaría de Obras Públicas.

El problema era serio porque luego de la lluvia las aguas servidas se entremezclaban y se estacionaban por numerosos días. Ya en abril los mismos vecinos se indignaron cuando un chiquito que caminaba con su madre se cayó dentro de la zanja y cuando la mujer lo sacó tenía las piernitas “todas picadas y con una mezcla de barro, aguas podridas y hasta materia fecal, no tenía más de cinco añitos y hubiese sido horrible que cayera de cabeza”.

Por último, otro vecino no descartó que todo esté relacionado con los condominios de departamentos que se levantaron en esa zona y que, al no haber cloacas, sus cámaras sépticas no den abasto y envíen una parte de aguas servidas por sus zanjas.

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