Con la salida de la crisis, los merenderos se convirtieron en centros integrales.
En el Día Internacional de la Cooperación celebrado durante la jornada de ayer, voluntarias que colaboran con distintas organizaciones locales analizaron la situación de la solidaridad en el distrito, expresada a través del trabajo en entidades intermedias, instituciones barriales o bien a través de la participación en acciones específicas.
Según las estadísticas nacionales, un 10% de la población es voluntaria en algún tipo de acción comunitaria y aunque no existen registros precisos a nivel local, quienes trabajan en actividades de este tipo en Pilar destacaron el nivel de compromiso en este sentido en el distrito.
“Si digo que hay muchísima gente que ayuda me quedo corta”, afirmó Gladys Peró, una de las siete voluntarias pilarenses de la Red Solidaria que además es una de las responsables del centro de asistencia comunitaria “El arroyito de las Marías” en el barrio Sala de Del Viso.
Allí, como ella, entre 35 y 40 personas ponen su tiempo en función de las necesidades de chicos y familias de bajos recursos, brindando educación, apoyo escolar, desayuno y merienda.
En cuanto a la conducta solidaria de los pilarenses, Peró aseguró que “es muy grande el rebote de lo que pasó en el 2001, quedó muy asentado en los colegios de la zona y hoy se sigue replicando, hay muchos chicos que continúan con actividades solidarias en muchas organizaciones”.
En este sentido, explicó que los hábitos de cooperación comenzaron a configurarse en la crisis del 2001, cuando coincidió la llegada de un gran caudal de habitantes que se radicaron en los countries con la mayor crisis económica de los últimos años.
La ayuda se plasmó en la creación de comedores, los mismos que a raíz de la recuperación económica del país fueron mutando hasta convertirse en centros integrales que hoy, si bien brindan desayuno y merienda, están orientados a suplir necesidades más complejas como educación, a través del apoyo escolar, la prevención para la salud y la orientación familiar.
“Cuando empezamos con Juan Carr (referente de la Red Solidaria) no queríamos hacer ollas populares, sino dar comida con dignidad”, señaló Peró.
En el mismo sentido, Cristina Rivero, también voluntaria de la Red agregó que “es importante alimentar el espíritu, tratamos de que no se pierdan los vínculos y que la familia se sienta partícipe de la crianza de sus hijos”.
“Es importante crear un círculo virtuoso para que se termine con el asistencialismo permanente y formarlos para que puedan seguir solos”, añadió.
Countries solidarios
En cuanto al comportamiento de los pilarenses ante las necesidades del prójimo, Rivero remarcó que “las veces que hicimos colectas en la plaza la respuesta fue muy buena, tanto de gente humilde como de gente de country que venía en uno o dos autos con todo el cargamento”.
Así, lejos de los prejuicios referidos a la escasa conciencia de la realidad que los rodea que tienen los habitantes de las nuevas urbanizaciones, afirmó que “la mayoría de los barrios cerrados y countries colabora con parroquias, bibliotecas o comedores de la zona, el Arroyito de las Marías, por ejemplo, se sostiene con los aportes de Ayres del Pilar”.
“Se organizan ferias de ropa donde compran por muy bajo precio los mismos empleados de los countries, -continuó- hacen tejidos, colaboran con los hospitales, orientan la ayuda donde está la necesidad”.
En tanto que Peró opinó que “si no hubiera sido por los barrios cerrados, Pilar hubiera estallado en 2001, así se armaron los comedores y hasta hace dos años teníamos que seguir dando comida”.
No obstante, “acá no importa el poder adquisitivo sino lo que recibiste culturalmente”, expresó la mujer para aclarar que la solidaridad está presente en todo el tejido social, incluso en los propios sectores de bajos recursos.
“La idea no es dar lo que te sobra sino usar la inteligencia para potenciar tus recursos, no hay que ser Amalita Fortabat para poder ayudar”, concluyó Rivero.
Voluntarios
Un nexo para los que quieren ayudar
Con voluntarios activos en todo el país, la Red Solidaria trabaja como un nexo entre las necesidades latentes en la sociedad y entre quienes están dispuestos a dar una mano. A su vez, como el caso de Gladis Peró, muchos son los colaboradores que además prestan servicio permanente en ciertas entidades tales como parroquias, comedores o colegios.
A esto se le suma, además, la organización periódica por parte de la Red de campañas concretas a nivel nacional, como la que actualmente se organiza para asistir a familias sin recursos para afrontar el frío.
“Somos un nexo entre la necesidad y la voluntad, a veces simplemente lo que hacemos es escuchar”, indicó Rivero, para aclarar que “no acumulamos cosas, simplemente tratamos de hacer visible una carencia, la gente nos contacta de acuerdo a sus necesidades”.
