Tribuna del lector: El poder de la palabra

24 de abril de 2011 - 00:00

 

por Víctor Ejgiel

 

Cuánto poder tendrá la palabra que siempre pareciera más fácil callarla que escucharla. Esta semana se inauguró una vez más la Feria del Libro, ese bendito océano en el que podemos navegar y buscar tantos tesoros sumergidos como olvidados. Y para la inauguración se invitó a un latinoamericano, un coterráneo, un peruano, que además de excelente escritor es un ganador de, tal vez, el premio más importante de la lectura mundial, el Nobel.

El problema surgió cuando se lo invitó, enseguida aparecieron los dueños de la verdad, esos “intelectuales” que accedieron a ese rango del mismo modo que el invitado, escribiendo libros, pero que ¿por casualidad? Nunca estuvieron ni cerca de ser tan reconocidos. Sí son conocidos por otros méritos como el de pertenecer y apoyar a ultranza la idea política que hoy gobierna nuestro país, esa idea que tiene a su cabeza a la persona que les dio una sabia lección, que pocas veces cumple, de dejar hablar, que no es más que la esencia de la libertad. Y de esa facultad justamente dio cátedra el invitado, refiriéndose a la posibilidad de hablar, no sólo con las palabras desde la voz sino desde la escritura o el pensamiento, de la capacidad de opinar con el solo hecho de fortalecer verdades, de refutar mentiras y de discernir dudas, sólo desde la capacidad de escuchar y hablar se puede crear una verdad duradera.

Quien nunca leyó las bases del comunismo, los ideales liberales, las improntas socialistas, jamás podrá elaborar una verdad propia, todos aquellos que desgarran sus ropas defendiendo la lucha del Che Guevara en Cuba, en Bolivia, la del general (jamás olviden que salió del ejercito) Chávez en Venezuela, o se encargan de defenestrar el accionar de los Estados Unidos, se encargan también de tratar de impedir la opinión de un verdadero intelectual porque al ser peruano no puede opinar de nuestro país. Quien no quiere que suenen el resto de las campanas es simplemente porque tiene miedo que esa otra campana suene mejor, entonces en vez de preocuparse por mejorar su verdad, sólo intenta que sea la única. Por suerte el intento no prosperó.

Por otro lado nos encontramos con la campaña PAKA-PAKA para que la señal de cable Cablevisión la tenga dentro de su grilla. Esos mismos que en su momento nos cambiaron toda la disposición de canales y el once dejó de estar en el once, el siete pasó a estar entre el once y el trece, con el único objetivo de hacerlo paso obligado al zapping, ahora exigen la inclusión de un canal que si bien tiene mucho de enseñanza infantil, tiene además mucha propaganda oficialista, ideal para los chicos.

Así como el diario me permite expresar mis ideas cada domingo y las de los que pueden estar de acuerdo o no, que por supuesto las leo con el fin de mejorarlas, así como desde hace 28 años podemos elegir, sólo podemos o mejor dicho debemos, luchar por esa capacidad, la de poder decir las cosas, gusten o no. Gracias.

 

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