Los frutos del Ginkgo ya comienza a cubrir los senderos de la plaza de Pilar.
Llegaron las primeras temperaturas otoñales y con ellas, ese olor intenso y nada agradable al caminar por la plaza 12 de Octubre de Pilar. Algunos podrán adjudicarlo a la falta de limpieza, otros a la basura arrojada por los transeúntes, sin embargo, es nada menos que el “árbol de la vida” el responsable del enigma que hace fruncir la nariz a los que circulan por el espacio verde céntrico.
Puesto a resolver el interrogante, el experto en botánica y profesor Fernando D´Auría, señaló al Ginkgo Biloba, especie arbórea forestada a los alrededores de la plaza, como el causante del mal olor.
“Esta planta es un fósil viviente que viene de la época de los dinosaurios”, explicó el docente. También conocido como “árbol de la vida”, debido a su supervivencia a las bombas nucleares, o “árbol sagrado de la China”, el Ginkgo le debe su mal olor a los falsos frutos carnosos que guardan las semillas en el interior, presentes en las hembras.
En el perímetro de la plaza, hay un total de 58 árboles de este tipo, alternados machos y hembras. Los ejemplares, en las veredas de Lorenzo López (16 árboles distribuidos en 8 y 8 entre la bajada para discapacitados) e Hipólito Yrigoyen (con igual distribución de 8 y 8) alternan los sexos.
Por su parte los correspondientes a las calles San Martín son 12 ejemplares distribuidos desde la esquina de Lorenzo López (7) y parada de colectivos por medio, hacia la esquina de Yrigoyen tan solo 5 árboles, notándose la pérdida irreparable de 2 ginkgos a lo largo de los distintos proyectos ejecutados en la plaza.
En Rivadavia encontramos 14 ejemplares repartidos en dos sectores de 7 cada uno. Para alivio de los vecinos, el mal olor sólo se extiende hasta finales de mayo.
Curiosidades
Son muy pocas las ciudades del país, incluso del mundo, que presentan condiciones favorables para la presencia de Ginkgos. “Pilar tiene el microclima para cultivar este fósil viviente, es un reservorio”, indicó D´Auría, para agregar que también están presentes “en un sector del norte de Tucumán, en San Martín de los Andes y no hay muchos más lugares en Argentina y en el mundo tampoco”.
En Pilar, fueron forestados a mediados de la década del 50, en reemplazo de las acacias blancas que los precedieron.
No es raro ver gente de la comunidad oriental recogiendo los pequeños frutos en los alrededores de la plaza. Sucede que el pequeño fruto tiene propiedades antioxidantes, por lo que es altamente recomendado en las dietas naturistas.
En declaraciones al programa Materia Prima de FM Plaza (92.1), D’Auría indicó que “La cápsula tiene un gel utilizado para gelificar mermeladas o jaleas”. Las semillas, salteadas o fritas, son utilizadas en ensaladas y diferentes cocciones por sus propiedades antioxidantes. Por el mismo motivo, el fruto es utilizado en cosmética, en la composición de cremas anti-edad.
Por otra parte, según D´Auría tanto los troncos principales del Ginkgo Biloba como ramas acumulan polvo atmosférico, siendo otra propiedad descubierta científicamente para esta especie milenaria, junto con sus hojas que pueden retener el smog de la urbe en sus estructuras, extrayéndolas del aire y actuando como verdaderos filtros.
En las casas
Muchos vecinos pilarenses han plantado ejemplares en las veredas de las calles Paraná, La Plata, Alberdi, Pedro Lagrave y Tomás Márquez entre otras, pero sobre todo es este árbol sagrado y milenario uno de los elegidos, junto con los arces palmatum, para los amplios predios verdes de parques y jardines.
