Efemérides

20 de abril de 2011 - 00:00

 

1965. Muere en Buenos Aires Alfredo Palacios (foto),  primer diputado socialista de América, escritor, diplomático, profesor universitario, fundador del Nuevo Derecho, fue promotor de importantes leyes sociales, como la de sábado inglés, el descanso dominical, la eliminación de los vales para el pago de salarios, la ley de accidente laboral, la del trabajo femenino, la de la silla, el estatuto del docente y muchas otras.

Pero Alfredo Palacios tuvo una fuerte vinculación con Pilar. Es que visitaba frecuentemente el pueblo, siempre muy bien acompañado de hermosas señoritas, y solía vérselo en los lugares de moda de la época.

Palacios frecuentaba “La Estela” una casa ubicada en la zona de Derqui donde la familia solía pasar los veranos. Dicen que como era muy afecto a las armas y a los sables, solía anunciar su llegada con disparos al aire o a los árboles. Este hombre, tanguero de ley, que vivía en Palermo, zona de cuchilleros, y que llegó a estar perdidamente enamorado de la madre de Jorge Luis Borges provocando que éste se mudara de barrio por el temor que le generaba la situación, pasaba largas temporadas en el campo muchas veces legitimando su fama de mujeriego, aún con algunas damas locales cuyos nombres se mantendrán en absoluta reserva para preservar el misterio.

Fue en la mismísima “La Estela” donde “se batieron a duelo el vicepresidente de la llamada “Revolución Libertadora”, Isaac Francisco Rojas, y el diputado Galeano por supuesto peronista. Fueron tres disparos pero la vejez de las armas hizo que ninguno diera en el blanco. Aunque no fue el único. Mi padre, aficionado a la esgrima, solía ser padrino de estos desafíos”, cuenta Juan Carlos.

La vida social de “La Estela” entreverada con la política es tan frondosa que diría que es casi imposible relatarla en una nota periodística. Canchas de polo, de pato donde se disputaban importantes partidos y hasta la visita del presidente de Italia, Giovanni Gronchi, en 1965, agasajado con un gran asado y los bailes folclóricos del “Chúcaro” y Norma Viola, son sólo una muestra de un lugar que merece el reconocimiento de nuestra comunidad. En definitiva, leyendas ocultas, mitos y secretos a voces que construyen la verdadera historia.

 

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