Trámites en el Registro Civil de Derqui, un real padecimiento

Se entregan 20 números por día y nunca alcanzan para cubrir una demanda creciente. El testimonio de una mujer que ya fue en cinco oportunidades y hasta ahora no logró ser atendida.

15 de abril de 2011 - 00:00

 

Desbordado. Así se encuentra el Registro Civil de Presidente Derqui.

 

Una sede inadecuada por lo chica, la falta de más empleados y la numerosa demanda diaria de trámites hacen del Registro Civil de Presidente Derqui un lugar de padecimiento. Pero lo más notable del hecho es que el problema viene desde hace varios años, sigue en alza, y nada sugiere una solución a corto plazo.

Todos los días, muchas personas se frustran por no poder hacer básicos documentos porque en las oficinas de la Avenida de Mayo sólo otorgan una determinada cantidad de turnos que, hasta el momento, son insuficientes para la gruesa demanda.

Y entre esos tantos casos está el de una mujer que dialogó con El Diario para relatar su odisea. Patricia vive al 600 de calle Paraguay del barrio Monterrey, y en la mañana del último lunes llegó hasta el Registro Civil por quinta vez consecutiva en el lapso de cinco días. Su objetivo: obtener el DNI para su nena de ocho años.

Pero esta vez tampoco tuvo éxito a pesar de que llegó bien temprano para hacer la larga cola que se forma. Es que, según contara, una empleada sale y comienza a entregar unos 20 turnos entre los que esperan, y luego invita a retornar al otro día a los que no lograron obtener uno.

“Yo tengo dos nenas, una con hidrocefalia y otros problemas por los cuales no la puedo dejar sola, y cuando mi madre puede la cuida durante el tiempo que tardo en llegar hasta el registro, intentar hacer el trámite y volver, además voy y vuelvo caminando”, asegura Patricia sobre un trayecto que implica unas 20 cuadras.

La mujer agregó que generalmente llega a eso de las 6 de la mañana, o sea dos horas antes de que la sede oficial comience a atender. Pero ya es habitual que haya unas 30 personas esperando.

“Más de una vez expliqué mi caso a las empleadas, inclusive quise hablar con la jefa del registro pero no me recibió o no le dijeron, y nadie me da una solución, ya no sé qué hacer”, dice triste porque jamás le dieron un turno “aunque sea para dentro de unos días”.

Ante la imperiosa necesidad de tramitar el documento de identidad a una de sus dos nenas y su total impotencia Patricia dijo que pediría ayuda en la Defensoría del Pueblo. “Me enteré que abrió hace poco y espero que me ayuden porque ya no sé qué hacer, me siento muy maltratada porque ignoran el real problema que tengo con una de mis nenas que no puedo dejar sola”.

Si algo completa el oscuro panorama, al menos en lo que hace a la atención al público, Patricia asegura que varias veces intentó comunicarse telefónicamente en vano porque “cortan el teléfono y no atienden a nadie, sólo se manejan con celulares”.

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